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Especial: ¿Qué prensa, qué país?

¿Es necesaria una ley que regule el entorno comunicativo cubano? ¿Cómo construir un modelo de prensa más eficiente y que satisfaga las demandas de los diferentes públicos?

Especial: La familia cubana del siglo XXI

Nos embarcamos en el difícil reto de juntar criterios, visiones, opiniones compartidas o no, sobre los modos en que se estructuran, viven y conviven las familias cubanas en el siglo XXI

Biblioteca digital: letras para pensar

La letra corta pone a su disposición una amplia biblioteca digital con relevantes textos que contribuyen al análisis y al debate crítico

Che: eterno hereje

La letra corta rinde homenaje a un hombre imprescindible en la historia nuestroamericana, a un eterno hereje, en el 50 aniversario de su asesinato

31 de marzo de 2017

Los huevos fritos de Eufemia



Arroz blanco. Frijoles negros. Platanito maduro. Solo falta el huevo frito con la yema blanda. Así lo prefiere mi sobrino, para quien soy su chef de cocina. Ernestico dice que preparo los huevos fritos que más le gustan. Y no puedo evitar hablarle de quien merece el crédito: Eufemia, ella sí que hace los huevos fritos más ricos del mundo. Yo solo soy otra aprendiz.

Hace años pasé ese curso, que no fue solo de cocción. Conozco a Eufemia desde que era pequeña y no ha cambiado mucho. Continúa caminando descalza en la casa, con una toallita recostada sobre su hombro o a la altura de la cintura para secar el sudor, espantar algún insecto y apartar del fuego el caldero que lo requiera. Su voz, cordial en la conversación, todavía puede estremecer el monte cuando pretende explorar en los oídos de Manolito, Cuque y Jorge para recordarles que deben recesar de la faena laboral porque el almuerzo está listo. Solo su cabello plateado luce diferente, ahora es más brilloso.

La casa de esta familia corona las alturas montañosas de Soroa. Enclavada en el «pico de una loma», la ascensión es por una empinada pendiente de tierra que aviva una extraña sensación de escalofrío en los pies. Esos parajes son fértiles para los cafetos que, florecidos, envuelven la serranía en una fragancia afrodisíaca, y con los frutos le entregan un colorido mágico al verde follaje.

Hasta allí llegaban mis padres, con el morral al hombro, durante la recogida cafetalera. Mi hermana y yo, sin una nana disponible, pasamos algunos días en el vientre de la naturaleza. Invadir el territorio de santanillas y mosquitos dejaba huellas irritantes en la piel. Y ante el desbordamiento repentino de las nubes, sin tener dónde guarecernos, las hojas de plátano nos cubrían de los aguaceros.

Entonces la gentileza de Eufemia no se hacía esperar. En su casa acompañábamos la claridad del día. Ella fue nuestra nana por aquellos tiempos.

Con ella cuidamos del rebaño de carneros y del ternero enfermo, apilamos el café del secadero y fuimos los custodios principales que impedían el paso a patos y gallinas por el reluciente piso. Nos recompensaba—«por tan importante labor»— con mangos, mandarinas, guayabas o agua de coco.

También probamos su sazón. Al calor del carbón, en un calderito, la manteca de cerdo hervía. Solo dos toques con el tenedor eran suficientes para quebrar el cascarón. Con delicadeza ella dejaba caer la clara, sin que se lastimara la yema. La espumadera iba de un lado a otro, enjuagando con la grasa el huevo criollo que ya se vestía con un manto blanco. Tras una última zambullida quedaba listo aquello que provocaba una música y un aroma cautivadores en el ambiente de la cocina.

Luego de cumplir con sus exigencias de higiene, compartíamos la mesa para disfrutar —privilegiados nosotros— de los huevos fritos más ricos del mundo. Ese es el veredicto de nuestro paladar. En ellos, apariencia y sabor se conjugaban: una orla, con rastros de burbujas, adornaba los contornos circunferenciales.

¡Qué crujientes! Y con el punto de cocción preciso lograba yemas blandas, un poco duras o bien tostadas, para satisfacer los gustos.

La gracia con que los sumergía por última vez en la grasa y el rocío de sal con que los cubría al instante de servirlos, hacían de aquel almuerzo un deleite.

Esos serán difíciles de superar, pero creo haber descubierto lo especial del proceder culinario de Eufemia. Había tanto placer reflejado en su rostro por aquello que hacía… Con cariño, hoy preparo los huevos fritos para mi sobrino. (Por Darianna Reinoso Rodríguez, tomado del blog https://gotasderomerillo.wordpress.com)
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30 de marzo de 2017

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (VI y final)


Continuación de las intervenciones durante el debate convocado por el Foro de Estudios Críticos (FEC) y La letra corta, desarrollado en la Universidad de La Habana, el 14 de marzo de 2017. 
 
Fernando Ravsberg (periodista): Cuando se habla del modelo socialista de la prensa no se puede hablar de una sola cosa. Lenin por ejemplo planteaba que había que tener la ley, y que los periodistas respondan al final ante ella. Lo que se hizo después, lo que llamamos modelo de prensa socialista, es el modelo estalinista, que Cuba lo asume desde el 64, cuando surge el departamento dentro de lo que luego sería el Comité Central. 

Cuando tú tienes el control todo está bien; pero cuando pierdes ese control, como está pasando en este momento, la gente tiene otros modos de informarse. ¿Y qué logras con la censura? Que tus herramientas de concientizar a la gente pierdan credibilidad. Y entonces la gente comienza a tener de medio alternativo a The New York Times. Eso es de locos. Comienzan a tener como alternativos a medios privados. Eso es otra cosa. Son cosas que no entiendo.

Los medios alternativos no son medios privados, son esos que no tienen un peso en el bolsillo. Pero en este momento qué está pasando, que se censura en la televisión un programa de Pánfilo porque critica determinada cosa, entonces te dejan entrar en el paquete los programas que se producen en Miami. ¿Quién está perdiendo? La televisión cubana. Y eso está pasando.

Granma ha tardado una semana o diez días sin decir una sola cosa de la crisis migratoria en Costa Rica. El director de internacionales tiene que escribir la historia en un blog porque el medio no se la publica. ¿Quién pierde? Granma. ¿Quién pierde? El Partido y su capacidad de influencia sobre la gente. Cuando un medio pierde credibilidad es como un arma de fuego: hace mucho ruido pero no mata.

El tema es que cuando metes todos los huevos en una canasta, porque todos los huevos de la prensa están en una canasta, te puede suceder lo que le pasó a la Unión Soviética. ¿Quién fue la pieza clave en la destrucción del socialismo en la URSS? El jefe del departamento ideológico de la Unión Soviética. No fue la glasnost, fue una aparente glasnost desde donde él atacó a todos los marxistas que quedaban en el Comité Central y el Buró Político, y los fue tumbando uno a uno. El último marxista que quedaba allí lo tumbó con la carta de una maestra y nadie sabe aún si existía esa persona o no. La carta la reprodujeron todos los medios.

Entonces, meter todos los huevos en una canasta y dárselos a un funcionario de medio pelo, es un peligro. Por eso los medios públicos te permitirían una cantidad de cosas, no sé, que la juventud tenga uno, que los gobiernos provinciales de verdad tengan uno, y ahí nadie va a tener ese poder de hacer con la sociedad lo que les dé el deseo.

Harold Cárdenas Lema (bloguero): Este no es un tema exclusivo de los medios. La esfera pública cubana va mucho más allá de los medios. La necesidad de un marco legal no se refiere solo a los periodistas, porque un ciudadano en redes sociales puede decir ciertas cosas y puede ser objeto de presiones. La necesidad del marco va mucho más allá.

La ley de comunicación está escrita hace un montón de años y se guardó. Si hace un año hubiera salido la ley yo hubiera sido más optimista porque había un contexto mejor: la posibilidad del fin del bloqueo, un acercamiento con Estados Unidos en condiciones distintas a las que hay ahora, un ambiente económico mejor. La correlación de fuerza en el poder era bastante progresista.

Qué pasa, que las fuerzas más conservadoras en el poder se han ido fortaleciendo en el nuevo contexto y están cosechando las contradicciones nuestras, quienes no hacemos una comunicación política efectiva. Siempre me gusta decir que no solo se trata de hacer las cosas bien sino que debemos hacerlas ver, no solo ser sino parecer también. Nosotros a veces hacemos cosas muy bien y no las sabemos decir.

En este contexto, en el cual se nota una regresión ideológica, por determinadas posiciones que se han fortalecido como resultado de la crisis de los últimos años, a mí me preocupa que salga una ley de comunicación. Habría que ver qué va a salir. También va a responder a una lucha interna que hay en el poder. Eso es tradición en la historia de Cuba.

Desconocemos la vida real y física de las personas que están trabajando en esta ley. La lucha política en Cuba hoy no es revolución contra revolución, aquí lo que hay son distintos modelos de izquierda, distintos caminos. Hay una pugna interna entre un modelo estalinista, vamos a llamarlo así aunque no creo que sea esa la palabra, quizás le podamos decir modelo dogmático, y otra visión más abierta. Y mientras esa pugna por el poder no se delimite nosotros vamos a seguir discutiendo estos temas.

Desde mi blog con toda la responsabilidad del mundo, y con todas las batallas que lleva eso, vamos a fortalecer al sector del poder que me parece revolucionario. Los mecanismos del poder son invisibles. ¿Por qué esta ley de comunicación no sale? Sencillo: porque el que decide y está frenando la ley no es conocido públicamente. Es decir, si el ejercicio de participación fuera público es muy difícil que un funcionario frenara la ley de prensa. ¿Quién asume esa responsabilidad ante el público? Nosotros tenemos que visibilizar más el ejercicio del poder para saber quién es revolucionario de verdad. Y eso va a definir mucho la Ley de Comunicación.

Yo soy bloguero y en una ocasión quería contar una historia sobre algo bueno que hizo el estado cubano y que no se hace en ninguna otra parte del país: no pude acceder a la información. Estoy desprotegido totalmente en el acceso a la información, y era algo que le interesaba al país, a la Revolución. 

Eduardo Pérez Otaño (moderador): Creo que la Ley de Comunicación, sea cuando sea que salga, tiene un reto sobre el que muy poco se habla: se trata de la protección de las audiencias. La comunicación es pública porque hay una audiencia que demanda de esos medios de comunicación y de esos periodistas. No estamos hablando de una ley que sea de los que desarrollan el ejercicio de la comunicación, de ellos y para ellos, sino de una normativa que también tiene que tener en cuenta a las audiencias. 

Hay experiencias en Argentina, por ejemplo, que tienen que ver con las defensorías del lector, porque el público tiene que tener ante la ley una protección, para que no se sienta como la hormiga ante un elefante, que es el medio de comunicación. Porque los medios pueden invadir tu espacio. Y debe contemplar el derecho a que el público tenga participación en los medios. El medio de comunicación no puede ser el hegemónico. Esa situación de indefensión del público es preocupante porque casi no se habla del tema. 

Un problema que hay con el modo en que se construye esta Ley de Comunicación es que no tiene en cuenta el criterio de la gente que no integra los medios. No se visibilizan esos espacios de debate público, donde todos de un modo u otro tienen algo que aportar.

Harold Cárdenas Lema: Creo que están influyendo en eso muchas cosas. Algo que está marcando eso es el sentido común. Debe haber un marco ético. Estamos muy sujetos a los personalismos. Por ejemplo, van a estrenar el Canal Caribe. Eso fue un compromiso personal, más allá de que cuente o no con los recursos necesarios. Eso me suena al tipo de cosas que hacían los soviéticos. Mientras esa siga siendo la mentalidad que puede influir, que puede decidir, no avanzaremos realmente.

Fernando Ravsberg: Una información: yo trabajé durante muchos años en los medios públicos de Suecia y había una herramienta para que te denunciara la población. Simplemente llamaban diciendo que querían denunciar a un periodista y le enviaban a la casa un formulario, lo llenaba e inmediatamente el medio iniciaba un juicio. Luego se le informaba a la gente y cuando el periodista salía culpable se publicaba en los medios internos y se daba la explicación, y se pedía disculpas. Existen lugares donde ya esas herramientas están y funcionan bastante bien, al menos en Suecia.

Ariel Pierucci (profesor universitario, FEC): Yo creo nos podemos dar cuenta entonces de la cantidad de componentes tan grandes que puede llevar una Ley de Comunicación: hemos hablado de las distintas asociaciones, sobre el problema de los consumidores y su protección, el tema del libre acceso a la información… esta es una cuestión que hay que seguir discutiendo. Por eso las propuestas que hace el Foro de Estudios Críticos hay que continuar ampliándolas entre todos.

Fernando Almeyda Rodríguez presenta los elementos que fueron elaboradas por el Foro de Estudios Críticos y que no deberían dejar de tenerse en cuenta para la elaboración de una Ley de Comunicación en Cuba.

Eduardo Pérez Otaño: A nombre de los integrantes del Foro de Estudios Críticos y de La letra corta le agradecemos la asistencia a este encuentro. Desearía concluir citando nuevamente a Martí, quien decía en 1884: “La prensa aun en medio de sus cobardías está de centinela. La prensa es el can guardador de la casa patria”.

Nueve años antes, en la Revista Universal de México, el 8 de julio de 1875 había escrito:

No es el oficio de la prensa periódica informar ligera y frívolamente sobre los hechos que acaecen, o censurarlos con mayor suma de afecto o de adhesión.
Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir: tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado; no encarnizarlos con un alarde de adhesión tal vez extemporánea; tócale proponer soluciones, madurarlas y hacerlas fáciles, someterlas a consulta y reformarlas según ella; tócale, en fin, establecer y fundamentar enseñanzas, si pretende que el país la respete, y que conforme a sus servicios y merecimientos, la proteja y la honre.

*Nota a esta edición: algunos fragmentos de las intervenciones no aparecen recogidas en esta transcripción porque la grabación original era incomprensible.
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28 de marzo de 2017

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (V)


Continuación de las intervenciones durante el debate convocado por el Foro de Estudios Críticos (FEC) y La letra corta, desarrollado en la Universidad de La Habana, el 14 de marzo de 2017


Luis (abogado): Los medios en Cuba, según lo que hay normado, lo que hay en política, deben responder a dos cosas: primero a los principios socialistas y segundo a los intereses populares. Dónde falla la cosa, en los intereses populares, donde no se ha hecho coincidir la agenda pública y la de los medios. Hay un divorcio entre lo que hay en la prensa y lo que pide y necesita el público que necesita esa prensa.

¿Por qué es importante regular la comunicación? Para asegurar el cumplimiento, por parte de los medios, del mandato social, del mandato de ese consumidor, y también para la protección tanto del consumidor como del que está emitiendo la comunicación.

Hoy en Cuba hay un debate sobre cómo generar los contenidos para la prensa plana y para la prensa digital. Porque sucede que los contenidos de uno se ponen en el otro, y hay una gran confusión con eso. Se están trastocando conceptos ya desarrollados en el mundo. Debemos discutir también cómo hacer comunicación más eficiente.

Los medios han estado sujetos a una política de comunicación, a intereses intrínsecos del gobierno, de un grupo que establece lo que se debe publicar, cómo publicarlo, y no se tiene en cuenta lo que realmente necesita y demanda el público.

En otro sentido, lo que tiene que ver con la protección de la información y los contenidos que se encuentran alojados en servidores extranjeros, debemos tener en cuenta que las leyes y normativas se aplican a los contextos nacionales y no tienen vigencia más allá de las fronteras cubanas, a no ser que existan acuerdos específicos al respecto.

Adrián Cabrera Bibilonia (FEC): De la Ley de Comunicación yo no tengo mucho más que decir; pero respecto a lo que decía Amanda, quiero referirme a dos cosas: a través del poder se ejerce violencia política, lo que no significa que se reprime, no he querido decir que la función del poder es reprimir. El otro asunto es que considero que todo poder ejerce violencia política.

Eduardo Pérez (moderador): Antes de la próxima intervención, quisiera referirme a una pregunta que de alguna manera ha estado flotando desde que comenzó el debate: ¿Por qué y para qué una Ley de Comunicación en Cuba? Y tiene que ver con algo que decía Luis, y es criterio muy personal: hay ámbitos a los cuales la Ley de Comunicación no puede llegar.
 
Podemos tener una normativa perfecta, pero eso no significa que a partir de mañana va a haber mejor o peor periodismo, comunicación más o menos veraz.

La ley lo que busca es regular y crear las posibilidades para que ese periodismo transite hacia lo que se pide: lo que tiene que ver con la distribución del espacio radioeléctrico, con los modos de gestión de los medios de comunicación, con el concepto y distinción entre lo social, lo público, lo gubernamental, lo político, lo estatal… La ley no te dice qué periodismo habrá, sino que te creará las condiciones y los respaldos para que sucedan otras cosas.

Ahora, creo que después del 59 ha habido, tanto en la comunicación como en otros muchos ámbitos, una especie de confianza generalizada, de acomodamiento social, en función de que había una política coherente, porque la dirección del gobierno, el estado y el Partido ha estado en manos de dirigentes que han mantenido esa coherencia.

¿Qué sucede? Que de pronto, cuando no puedes asegurar que de aquí a diez años sea un representante de esa misma generación, de esa misma línea de pensamiento, quien esté rigiendo los destinos del país, entonces no puedes garantizar que por ejemplo esa política de comunicación se continúe aplicando del mismo modo en que se ha hecho hasta ahora, de modo coherente.

Tenemos que perseverar para garantizar que haya una forma de regular eso más allá de la voluntad personalista de alguien, y no estoy hablando de figuras como Raúl (Castro) o Fidel (Castro), estoy hablando de la voluntad personalista de gente como el presidente del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión) que tiene que estar sujeto a normas que hayan más allá de las que él mismo crea y establece. Debe haber una norma que recoja las máximas aspiraciones sociales.

¿Por qué una Ley de Comunicación? Porque se necesita respaldo, seguridad y garantía de que aquello que hoy es válido, porque mi director de medio me lo garantiza, mañana cuando él no esté y su puesto lo ocupe otra persona, continúe siendo legal, permitido, porque está en una normativa. Ese es el marco que se necesita.

Ahora bien, debemos ser conscientes de que toda Ley de Comunicación va a nacer desactualizada. ¿Quién iba a pensar hace diez años que el entorno comunicativo se iba a configurar con algo como el paquete, donde hay un montón de revistas digitales que están saliendo y que son medios privados, sea como sea que se llamen? Medios que son leídos y que son vistos, y que cuentan con un modelo de gestión privado. ¿Qué Ley regula eso? ¿Qué Ley regula los contenidos de una revista como Vistar?

Hay que establecer determinados niveles de protección a los que ejercen la labor periodística. Desde el área de la blogosfera hasta los medios tradicionales. Hay que regular el espacio físico de la gestión y dar posibilidades.

Heidy Martínez Armas (estudiante de Periodismo): Quería hablar sobre la importancia que tiene la comunicación en relación a lo que Pierucci refería. Los medios de comunicación, incluyendo en esto al periodismo, ocupan un papel imprescindible. ¿Cuál es la importancia de las leyes? A pesar de que existen espacios en la gente puede decir lo que quiera, ese tipo de periodismo no está institucionalizado. El periodismo de Blogger, de Facebook, no está protegido por una norma legal.

Por otra parte, aunque existan estos medios alternativos, los medios tradicionales, como se les llama, van a seguir teniendo importancia y van a  seguir jugando un papel. La ley debe garantizar que exista una pluralidad en medios oficiales y no oficiales que satisfagan las necesidades del público. Además debe garantizar que haya veracidad en todos ellos y le ponga límites a la censura que en ocasiones hay.

Ariel Pierucci (Licenciado en Derecho, FEC): Hay ideas que nosotros manejamos con frecuencia pero que si no estás ahí, si no lo vives, no lo conoces realmente. La necesidad de una ley de comunicación pasa por ahí. Todos estamos familiarizados de un modo u otro con las leyes marxistas, y qué cosa tan interesante que todo el que viene a hablar conmigo y me pregunta qué estudiar, les digo que no vayan a buscar nada al periodismo. Probablemente el partícipe más importante que debe haber en la elaboración de una Ley de este tipo son los propios periodistas.

Cuando los comunicadores estén participando en ese proceso, y esta es una opinión desde afuera, deben pensar muy bien cómo van a incluir ahí la protección de sus derechos, porque una ley de comunicación puede ser para el frenado de consecuencias sin que responda a los intereses generales. Una ley puede ser perfectamente pensada para frenar determinadas cosas, como es el ejemplo de China, que ha puesto un control extremo sobre el internet.

A los periodistas y a los que participan en esto se les puede ir de las manos, y lo que estaban solicitando en un inicio termina siendo limitado. Deben pensar muy bien cómo regular esos derechos de modo que luego la ley no sea utilizada para frenar la propia labor del periodista.

 
(Continuará…)
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27 de marzo de 2017

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (IV)



Continuación de las intervenciones durante el debate convocado por el Foro de Estudios Críticos (FEC) y La letra corta, desarrollado en la Universidad de La Habana, el 14 de marzo de 2017.
Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (IV)Eduardo Pérez Otaño (Moderador): Antes de la próxima intervención quisiera citar algo que menciona Rosa Miriam Elizalde haciendo referencia a un texto de Ignacio Ramonet, si mal no recuerdo, relativo a ver los medios de comunicación como un cuarto poder.

Eso lleva un poco al engaño en el sentido que plantea Ramonet: vivimos en dos tiempos, en dos épocas. Tenemos un modelo estructural que fue diseñado para el siglo XIX de repartición de los poderes y eso convive con esta sociedad que tenemos en el siglo XXI; y lo mismo sucede cuando hablas de los medios de comunicación. 

Quizás se cree que no hace falta una ley de este tipo porque ya contamos con determinados lineamientos, con el diseño de una política de comunicación emitida por el Partido; pero a veces esa es una política que está estancada o que diez años después sigue aplicándose aunque se pierda actualidad, como es el caso de la política que tiene el ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión) que es de la década del ochenta y sigue siendo la que regula las cuestiones de comunicación.

Amanda González Hernández (Estudiante de derecho, FEC): Sí hay poder que no ejerza violencia política. Pueden existir formas de poder que no implique presión o violencia política, porque el poder no tiene que ser eminentemente político. El poder posibilita, da la oportunidad… Mientras haya civilización va a haber ejercicio del poder. Entonces, ¿qué podemos hacer con ese poder que tiene el pueblo en Cuba y cómo vamos a ejercitar esa libertad de expresión? ¿Cómo vamos a poner en marcha eso?

La libertad de expresión no es un ejercicio sin límites, no es que yo diga lo que quiera decir. Necesitamos que haya límites  bien establecidos, que yo tenga un marco específico que me diga esos límites. Hay que tener en cuenta que, por ejemplo, lo que dice el Granma responde a su línea editorial. Lo que sucede es que muchas veces los periodistas no dicen lo que quieren decir. La opinión de los periodistas está restringida en ese medio, y lo que dice entonces en Facebook tiene más veracidad a la vista del público.

Otra cuestión es la autocensura, y hablaba sobre eso Raúl (Castro). La gente muchas veces no puede decir lo que realmente piensa. Ese es un problema bastante importante.

Laura Barrera Jerez (Periodista): Algo que debemos tener bien claro en este debate es qué es aquello que estamos discutiendo. Es importante tener una Ley de Comunicación en Cuba que ayude a resolver los problemas que tiene la prensa. Eso está en discusión. Lo que no está en discusión es el socialismo como modelo. No está en discusión el sistema político. No estamos abogando por un cambio de sistema político, sino por un perfeccionamiento de la prensa en Cuba. 

A veces vemos, por ejemplo, que algo que ocurrió hace días y que mucha gente lo conoció por redes sociales, por medios alternativos, Granma lo publica. Eso ya no es noticia, es apenas una información que no genera interés. Ahí hay uno de los tantos problemas por resolver. 

Yassel Padrón Kunakbaeva (Licenciado en Radioquímica, FEC): Yo quería agregar algo, y es que la hegemonía del Partido sí está en discusión. En Cuba actualmente está el Internet que se ha expandido cada vez más, y ese es uno de los espacios en los cuales se lucha el poder, ese es un intento por disputar el poder. Lo que se dice, lo que se difunde por ahí, es fuente de poder.

En Cuba siempre han existido diferentes posiciones que vienen desde la década del setenta: han convivido las posiciones de izquierda, de extrema izquierda, de centro, de derecha, existe liberalismo, existen personas con todas las formas de pensar, hasta simpatizantes del Estado Islámico.

Mientras el socialismo sea una política más, mientras se presente como  la victoria eterna de una posición política, estamos condenados al fracaso. Usted existe hoy y su reinado dura treinta años, y luego vendrá alguien más, que dice algo diferente. Mientras el socialismo no se convierta en una plataforma de distribución de poder, y se presente como la posición de un grupo sobre otros, está condenado al fracaso.

Hay una parte de los intelectuales que aspira a dejar el socialismo atrás, a que se evite hablar de eso. Hay una frase que está de moda: “vamos a convertir a Cuba en un país normal”. Por ejemplo, en la Facultad de Derecho no se estudia derecho soviético, no se analiza ese modelo, se estudia derecho español. Realmente sienten que el derecho cubano es derecho español.

Otro asunto es el embrutecimiento de los cuadros ideológicos del Partido. Hubo un momento en que el conocimiento estuvo del lado de la Revolución. Sin embargo, con el paso del tiempo, nos han dado el espectáculo de su embrutecimiento. 

Los que quieren dejar atrás el socialismo están cometiendo un error histórico, porque el socialismo tiene raíces profundas en la historia de Cuba. Creo que el país tiene que tener perspectiva, si no sucede eso, cada quien va a hacer lo que quiere y no se va a llegar a ningún lado.

Mario (Licenciado en estudios socioculturales): A mi entender la cuestión de la socialización en los medios de comunicación es una cuestión técnica. Si pensamos en el socialismo solamente como un modo de producción material y no como un modo de producción de sentidos, se entiende entonces que no exista esa socialización.

Hay que rescatar poco a poco esos pequeños espacios que siempre existieron, incluso durante la república, donde a pesar de todo se escuchaban las voces de la gente. (Continúa…)
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24 de marzo de 2017

De México traje…

Contra el pronóstico de algunos –incluso amigos- crucé de regreso los más de dos mil kilómetros que separan a esta Isla de México, Golfo de por medio. A veces siento la persistente necesidad de reiterar el retorno porque, como una sombra, el temor al no volver acompaña a cada uno de los que salimos alguna vez.

De México traje...
El efecto terrible de ser isla y solo isla nos ha llenado de ese miedo hasta los tuétanos, quizás porque generalmente se materializa el temor, quizás porque insistimos en las líneas rojas de tiempos pretéritos en los que los de adentro y los de afuera estábamos distanciados más allá de lo físico.

Ya de vuelta, ya en mi tierra de calor intenso y “cubaneo” abundante, me traje conmigo un México diferente al de la versión monocromática y uniforme que me han dibujado durante mucho tiempo.

Conocí, es cierto, la cara triste de América Latina, a lo que no estamos acostumbrados los de esta tierra: la diferencia, marcada diferencia, la pobreza real e incomprensible… Ciudad de contrastes la que vi, pero también de alegría y gente sencilla, de cubanos a lo mexicano –o de mexicanos con toque cubano-, latinos al fin.

De México me traje la calidez de su gente, amistades y amores –efímeros, abstractos y concretos, físicos y espirituales, fríos y cálidos-, los deseos de un país mejor aunque muchos no sepan cómo lograrlo, su acento y su picante también.

Del lado de allá de la línea traigo un manojo de palabras nuevas cargadas de significados diversos, la humildad de muchos –los más, para bien- y la indiferencia de otros, los que se han acostumbrado a vivir con la marginación a las afueras de su casa, con los “desclasados” en cualquier esquina, bien frente al más lujoso hotel, bien frente a la residencia más imponente.

Cargué además con un manojo de preguntas, muchas de ellas sin respuestas, sobre lo que sucede de este lado, sobre el destino al que marchamos, con las dudas y los estereotipos que también los medios –siempre ellos- han creado por allá. 

Me guardé un poco de música mexicana, de olores a comida tradicional, de mareo propinado por el tequila y la cerveza. Cargué en mi maleta con un calendario azteca y una piedrecita de Teotihuacán –allí donde los mexicanos ya eran grandes antes de que llegaran los falsos descubridores-.

Escondido me traje también el miedo a la violencia y la esperanza de que pueda ser superada, la tristeza de ver niñas pequeñas pidiendo limosnas en el metro y jóvenes sin futuro limpiando parabrisas en cualquier esquina: los “desechados” del sistema.

Acomodé en un bolsillo la sonrisa de una abuela complaciente a la que, como a la mía en otros tiempos, hay que explicarle una y otra vez para que entienda. Al lado hice un espacio para las risas insistentes tras el descubrimiento de algún significado oculto en una palabra extraña o por la suerte de ganar una y otra vez un juego de azar.

Junté entonces los abrazos de recibimiento con los de despedida y me doy cuenta que fueron muchos, también los besos y los chistes, los doblesentidos (albures, por allá) y las palabras fuera de todo entendimiento.

De México traje, a fin de cuentas, la nostalgia permanente y las ganas inmensas de regresar. (Por Eduardo Pérez Otaño)
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23 de marzo de 2017

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (III)



Continuación de las intervenciones durante el debate convocado por el Foro de Estudios Críticos (FEC) y La letra corta, desarrollado en la Universidad de La Habana, el 14 de marzo de 2017. 

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (III)
Mario (Licenciado en estudios socioculturales): Escuchaba la comparación que hacían entre los medios públicos y privados en los inicios del siglo XX en Cuba. Creo que más allá de hacer una idealización de la República, pensando en un proyecto socialista, necesitamos una historia de la sociedad cubana. 

Hay que decir que en la República los partidos políticos crearon sus propios órganos de prensa. Prensa social existió, existían los espacios para producir medios propios de información. En ese sentido, habría que preguntarse qué hizo la sociedad cubana para generar sus propios espacios de expresión, antes de que el Estado lo regulara todo después del cincuenta y nueve.

Cuando miramos la historia de Cuba más allá de ese momento, vemos que la ley  casi siempre ha sido un producto. Hay una tendencia, muy arraigada, a que la ley surja para resolver algo. Creo que revisar la cuestión del socialismo y los medios en Cuba implicaría ver cómo nos comunicamos nosotros mismos, qué hacemos, y qué se puede extraer de la historia.

El concepto de lo público es engañoso. A veces se entiende que el espacio público es ese que deja el Estado. Y yo creo que el espacio público debe entenderse como el espacio social, de socialización. Cuando lo vemos así, decir que el socialismo es un proyecto estatal no tiene sentido, porque es la sociedad quien lo produce y por supuesto que no estoy en contra de una ley de comunicación, para nada; pero según lo que estamos viendo en la práctica, nuestra propia forma de hacer sociedad, debemos cambiar nuestra aptitud para que la ley no sea un simple código, sino que se aproxime lo más posible a lo que necesitamos.

Adrián Cabrera Bibilonia (estudiante de derecho, FEC): Heidy, respecto a lo que decías ahorita hay algunas contradicciones, por un lado que la prensa sea el cuarto poder que debe ser y por el otro que no esté politizada. Si va a ser un cuarto poder es porque eminentemente se va a ejercer violencia política. ¿Existe un poder a través del cual no se ejerza violencia política? ¿Puedes existir una prensa que ejerza poder pero no violencia política?

La cuestión es que de por sí el cubano es eminentemente pasivo. Fernando (Almeyda) lo decía, hace falta una ley porque así funcionamos, y esa idea es entrar en complicidad con el modo en que se establece todo. Sabemos que la cultura jurídica del cubano es eminentemente pasiva, que necesita una autorrealización del yo a partir de esa ley. 

Me llama la atención que nadie había hablado de la Constitución antes de Yassel (Padrón Kuankbaeva). Si vamos a los marcos formales la Constitución está por encima de cualquier ley, y ahí dice en el artículo 53 que la libertad de expresión es en los marcos de los principios socialistas. Yo puedo hacer cualquier normativa de comunicación, que aun así la ambigüedad va a seguir estando en una norma jerárquicamente superior. Y si mañana creo un blog basado en una ley que salga, eso no puede oponerse a lo que dice la Constitución acerca de no ir en contra de los principios socialistas.

Me llama la atención que nadie ha hablado de la reforma constitucional de ese artículo. Más allá de cualquier ley que se haga ese artículo puede servir como fuente para censurar cualquier blog, por ejemplo.

Heidy Martínez Armas (estudiante de Periodismo): ¿Por qué debe existir una Ley de Comunicación? No es lo mismo una ley de comunicación que una ley de prensa. La comunicación abarca algo más general… Los periodistas somos los que más necesitamos esa ley porque somos los que más sufrimos en los medios por no existir una normativa. 

Yo he llegado con una crónica al periódico y el jefe de redacción me ha dicho que está muy bonita, muy bien, pero a los días me notifica que sobre el tema que aborda el trabajo no se puede hablar. Los medios cubanos tienen la filosofía de no darle armas al enemigo. En realidad si no hablamos de lo que sucede, de la realidad, de problemas como la emigración, la prostitución o la drogadicción, no se pueden transformar esas realidades.

Nuestros medios socialistas no abordan estos temas y entonces vienen medios capitalistas y hablan de lo que les da la gana, desde su punto de vista. La necesidad de una ley de comunicación está basada en que se pueda tener una mayor autonomía y descentralización, un respaldo al periodismo revolucionario para que pueda publicar cosas que estén acorde a nuestros intereses.

Sucede que muchos periodistas tal vez no tienen la misma opinión sobre determinadas temáticas y en ese sentido creo que además de la ley de comunicación debe haber también una institución que agrupe a los profesionales de la prensa como instancia que respalde la labor en este campo.

Fernando Ravsberg (periodista): Las leyes no son buenas ni malas en sí mismas. Una Ley de Comunicación puede ser la de (Francisco) Franco o la de Cristina Fernández, tan buena que (Mauricio) Macri lo primero que hizo fue eliminarla cuando llegó al poder. Creo que fue la primera medida que tomó. 

Si la Ley de Comunicación da derecho a los periodistas a buscar información y sobre todo da derecho a la gente a rebatir lo que los periodistas dicen cuando eso no es cierto, si le da derechos a la población, si tienen la posibilidad de darle a la gente esos derechos, entonces vale la pena. Yo he trabajado en medios estatales, privados y públicos. Soy amante de los medios públicos. Creo que Cuba es el único país que tiene condiciones para hacer una prensa pública masiva.

El otro tema es por qué se habla de prensa estatal. Aquí no hay ningún organismo del Estado que dirija a la prensa. Acá no hay ningún organismo del Estado que dé indicaciones. Aquí no es del Estado. Hay una prensa partidista. Si lograran una prensa estatal estaríamos un paso más adelante. El tema no parte de una prensa estatal, parte de un paso más atrás, aunque yo creo que en Cuba el final debería ser una prensa pública. Tiene todas las condiciones, tiene la formación, tiene los periodistas, tiene los medios, tiene todo para ser una prensa pública.

Fernando Almeyda Rodríguez (licenciado en derecho, FEC): Respecto a la complicidad, sí Adrián, estamos siendo cómplices por una razón, estamos tratando de meternos dentro del esquema hegemónico, dentro de la línea que ha sido preestablecida para nosotros. Todos los que estamos acá estamos siendo cómplices y estamos manteniendo ese defecto. Sí, porque qué sucede cuando sales de la hegemonía, lo mismo aquí que en Hong Kong, cuando te sales de eso no eres de nosotros, eres algo que se sale de nosotros y te nos enfrentas.

Cuba es muy intolerante frente a un pensamiento que no es el hegemónico. Tenemos una palabra para eso: disidente. Y ser un disidente no tiene que ser un problema, es sencillamente no estar de acuerdo con algo. Yo no quiero ser un disidente en el sentido peyorativo con el cual se emplea acá. Yo pretendo trabajar desde la cubanidad, con un proyecto desde Cuba, a partir de los esquemas existentes.

El problema del cuarto poder, cuando hablamos de eso, nos referimos a él como complemento de la tripartición de poderes. Recordemos que el poder implica violencia, implica castigo para que sea efectivo. Y cuando hablamos de cuarto poder en Cuba, debemos referirnos al centralismo democrático. Según la constitución cubana el Partido es el órgano dirigente superior de la sociedad, por tanto el Partido está antes que la Asamblea Nacional, antes que el Consejo de Estado, antes que cualquier instancia del poder civil. En ese sentido el Partido es el estado y la sociedad.

Para terminar con la idea y conectar con un punto de (Fernando) Ravsberg, lamentablemente por la Ley 54 de las Asociaciones en Cuba, nosotros no tenemos asociaciones típicas entendidas en el sentido de sociedad civil. Nosotros tenemos entes administrativamente regulados y regulantes que acumulan y aglomeran a determinadas personas, entre ellos la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba) que establece un Código de Ética; y no nos llamemos a engaño, ese documento es vinculante, y se fundamenta en el artículo 53 de la Constitución. 

Si nosotros no somos capaces de interpretar un cambio cultural para una ley no vamos a ser capaces de interpretarlo para cambiar la Constitución. Antes de cambiar ese artículo 53 deberíamos exprimir la mente para extraer todo lo que se pueda antes de cambiarlo. Requerimos primero un cambio de mentalidad. (Continúa…)
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22 de marzo de 2017

El prodigio del asombro con Nerys Pupo y Enrique Pérez Díaz



El prodigio del asombroI
El Sol del mediodía trasluce una atmósfera sobrecogedora a través de las cortinas. Varias personas se han reunido en la Sala Federico García Lorca del Centro Dulce María Loynaz. Hay jóvenes y adultos presentes. Solo hay un niño, se llama Diego y anda acompañado de su madre. Tiene 7 años y mucha curiosidad. Han presentado este sábado un libro para los más pequeños y por eso asiste, claro. Ha escuchado que contiene secretos de los magos. Conoce a una de las autoras porque le han leído otros textos de ella, quien además es amiga de su familia. La sala se ha ido despejando. Pero él se queda al final y se acerca a la mesa principal donde está la cuentera. De tanta magia se habló, que la escritora parece una maga también. Tiene una varita en forma de pluma con la que está dedicando la primera página.

-¡Diego!- lo saluda la escritora- Por aquí hay unos trucos que te van a encantar, le dice mientras comienza a hojear el volumen para mostrárselos.

A pesar de cierta timidez con que se aproximó al mostrador –anda hechizado el lugar, no es para menos-, enseguida se dispone a bordear el tablero para quedar al lado de la autora y enterarse mejor del contenido del Abracadabra.

-Practícalos y después me cuentas, se despide.

II
Luego de Las aventuras del ratón Pérez (2012), Nerys Pupo y Enrique Pérez Díaz continúan su complicidad -propiciada por la Editorial de la Mujer- en un nuevo texto dedicado a toda la familia y, de manera especial, a los niños: Abracadabra ¡tú haces la magia!

¿Por qué hablarles de magia a los niños?

No es posible vivir sin la magia. Como tampoco es posible vivir sin la amistad, el amor, sin la poesía, sin ver una puesta de Sol o sin leernos un buen libro, responden los autores en la voz de un mago que les da la bienvenida a los lectores.

A lo que Nerys agrega: Mariana, mi nieta de cinco años y fuente de mi inspiración, me dice: Mami, yo sé que la magia es de mentirita, pero mami, ¿cómo suceden las cosas mágicas?

Es una forma de que se interesen por conocer. La magia es una ilusión de la realidad que tiene que ver con ese prodigio del asombro, muy especial en los más pequeños, sobre todo en ese momento de los por qué en su crecimiento, cuando todo lo quieren saber y entender. Y ello también está relacionado con lo real maravilloso que plantea Carpentier, o el realismo mágico de Gabriel García Márquez.

Tiene el mismo formato de la colección Para que crezcas conmigo -también de la Editorial de la Mujer-, y aquí Enrique y yo vamos hablarle (a los lectores) del origen de la magia; de los magos y magas famosas en la historia y la literatura; de enseres y sitios mágicos. Y les presentamos algunos trucos, conjuros y recetas mágicas que pueden hacerles más hermosa la vida.


Así anuncian los escritores al inicio del Abracadabra y así lo cumplen a lo largo de 240 páginas que, además, atraen por su colorido e ilustraciones.

El volumen resulta una propuesta de libro para entretener y educar; para cultivar, además, una cultura general que en este caso tiene a la magia como pretexto; libro que enseguida cautiva con ciertas “recetas mágicas” que reseñan los escritores-magos. Aunque el código de un hechicero dicta que nunca deben revelarse sus trucos, estos autores-magos reconocen su compromiso ineludible con los niños y entonces deciden confiarle algunos sortilegios: el número pensado, los cuatro cuadrados, los dados mágicos, cómo adivinar una ficha de dominó, la moneda cambiante…

Nerys, ¿cómo conoces de estos trucos?

Enriquito me ilusionó, fue como mago.  Él conocía los encantamientos y al tomar la varita,  del sombrero sacamos sobre la magia narraciones nuestras y de otros autores tanto de América Latina (Venezuela, Argentina, Bolivia, Uruguay, Perú, Colombia, República Dominicana), como de Europa (Italia, Suecia, España).

Retomamos a Meñique, del francés De Laboulaye, que Martí compila en La Edad de Oro; e incluimos referencia a la leyenda de los reyes magos del Oriente, contada desde la literatura, e incluso, sobre el cuestionado cuarto mago.

Asimismo, quisimos hablarles a los niños de la clonación a través de una historia. En la actualidad, la ciencia posibilita innovaciones y tecnologías que parecieran ciencia ficción o magia. Entonces en Como si magia fuera, recreo lo sucedido con la ovejita Dolly, el primer mamífero clonado, para también suscitarles una reflexión sobre lo ético de estos procedimientos y que, por otra parte, puedan pensar en que aunque sea físicamente parecido lo que se clona, cada cual tiene su pensamiento independiente porque es lo social lo que hace a las personas.

Se dice que existe una magia blanca, la buena, y una negra, quizás la mala. La magia que hacen aquí Enrique y Nerys, ¿cómo es?

La magia nuestra es buena. Y la vestiría de azul, que es el color del amor.

(Por Darianna Reinoso Rodríguez, publicado en http://gotasderomerillo.wordpress.com)
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21 de marzo de 2017

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (II)



Continuación de las intervenciones durante el debate convocado por el Foro de Estudios Críticos y La letra corta, desarrollado en la Universidad de La Habana, el 14 de marzo de 2017. 

Hacia una Ley de Comunicación en CubaFernando Almeyda (licenciado en derecho, FEC): Yo quisiera centrarme en dos temas que se han planteado que de por sí son bastante complejos… Respecto de que no hay un fundamento real, tienes razón, lo que yo sí encuentro un fundamento. Quizás la explicación no la tenga la comunicación ni el derecho, sino un psicoanalista. Habría que preguntarle a Freud por qué cada vez que nosotros queremos tomar una iniciativa debe venir una ley que te autorice; y no es que alguien te lo imponga, sino que automáticamente tú necesitas que haya una ley. Es como la fuerza del padre que tiene que autorizarte, que el órgano del poder me autorice a ser yo mismo. Hay una necesidad ahí ideológica y política, de que el mundo vea que nosotros avanzamos acorde al mundo.

Hace rato nosotros tenemos problemas porque no es justificativo que nuestro socialismo, nuestro proyecto autóctono, no haya hecho nada en el campo de la comunicación. Se han dado en el continente maravillosas normativas, grandes reformas, planteamientos de nuevas perspectivas, pero nosotros no hemos hecho nada.

Ideológicamente eso nos golpea en el frente internacional porque dicen: “bueno, y tú qué”, y nosotros también nos sentimos así. La ley de prensa forma parte de eso, de incorporarnos a algunas tendencias en Argentina, Ecuador, etc. A lo interno también hay una necesidad importante y tiene que ver con el choque con la concepción que habíamos tenido hasta ahora y que  malo o bueno funcionó, malo o bueno se impuso, que plantea que los medios de prensa estén tutelados como una actividad de servicio público orientado a la sociedad.

En Cuba son concebidos como un servicio estatal orientado a fines estatales que se rigen por el centralismo democrático, principio constitucionalmente refrendado. El centralismo democrático es una línea. Y se aplica a los medios. Por eso los mensajes que se salgan de eso son entendidos como divergentes.

En nuestra época y en nuestro contexto eso no solo es bastante ineficaz sino que es desactualizado, porque uno puede hacer una función periodística con un celular y publicarlo en internet. No debo esperar a que las cosas las digan en Granma. Se dan casos como, por ejemplo, el hecho de que algo ocurrido en la equina de mi casa sea conocido en Uruguay antes de que lo sepa yo.

La idea de un monopolio de la información para los fines que sean ya no funciona. Y ante la imposibilidad de monopolizar el mensaje deberíamos comenzar a abrir el cerebro. Los marcos deberían partir de una toma de conciencia. Deberíamos decidir qué es información útil y reconocer el derecho de difundir, el derecho de acceder a información…

Hay que preguntarse hasta qué punto puede ser eficaz una ley de comunicación que te autorice a algo que no has tomado en conciencia aun. Lo que sí considero es que dado el panorama actual normativo, cultural, nacional e internacional, sí es importante ir por una Ley de Comunicación ya que nuestro modelo cultural de pensamiento tiene que partir de que te autorice la ley. Es importante tener una normativa que refrende determinadas líneas y que comience a cambiar determinados conceptos.

Respecto a lo que planteaba Pierucci, ¿qué es información?, ¿qué es difundir? Y agrego, ¿es importante definir qué es informar? Parto de que un concepto es en sí mismo un límite. Usted hace un concepto en la medida en que comienza a ponerle determinaciones. 

Para que sea funcional el concepto de información a efectos de lo que queremos lograr o me das uno tan largo o mejor no dar ninguno; porque entonces va a haber algo que se queda afuera. Nosotros sacamos una ley constantemente porque tenemos la necesidad de poner un límite. 

Cuba es un país sui géneris. Cuba quiere modificar el socialismo hacia formas diversas que se adapten, que se revolucionen constantemente, y hacemos una conceptualización de lo que es socialismo. Y cuando queremos hacer un avance en la economía hacemos los Lineamientos… una cosa inmensa llena de líneas conceptualizando, por la necesidad de poner límites. La idea es romper límites poniendo más límites.

Y en este caso yo llamaría la atención de que hay que cambiar la idea de estatismo, de servicio estatal a servicio público. Y eso nosotros lo podemos reflejar claramente en la ley. La idea sería primero trabajar por un cambio de mentalidad, pero no solo eso, sino también por un cambio cultural, por la asunción no de lo que está afuera sino de mi relación conmigo mismo y con la estructura. Eso se hace para que la norma que debe crearse funcione. Porque de lo contrario sería letra muerta.

Soy partidario de que una Ley de Prensa es muy importante sobre todo porque somos parte del mundo y como tal debemos insertarnos en él.

Yassel Padrón Kunakbaeva (licenciado en Radioquímica, FEC): Todo medio, sea privado o sea estatal es en su esencia social. Lo social abarca todas las diferentes formas de lo social. Una cosa que decía Rosa Miriam Elizalde en el video, es que no hay modelos de prensa en el socialismo, y eso no es una casualidad. La Revolución que hizo Lenin en Rusia era con vistas a una revolución mundial, que iba a ocurrir en Alemania y se iba a extender por el mundo. El socialismo en un solo país siempre ha sido una aberración. 

Se llevó a cabo en Rusia y cuando llegó al estalinismo se dio un proceso de institucionalización que no tiene nada que ver con el socialismo. ¿Cómo va a competir un país como Rusia contra todo el mercado mundial? Si estamos haciendo los lineamientos acá es porque estamos intuyendo algo de eso: el socialismo en un solo país no funciona.

En el socialismo, ¿cuál sería la función de una ley? A mí me queda claro una cosa: una prensa que crea que funciona de modo vertical no es una prensa socialista. La idea del socialismo no es que un grupo establezca lo que debe hacer el resto de la sociedad. Creo que debemos poner los pies en Cuba, haciendo un análisis integral de la situación existente.

Cuando comenzó la aplicación del socialismo existía el CAME y existía por lo menos la perspectiva de que había un sistema mutuo. Ahora es Cuba prácticamente sola. Si no se puede trascender el socialismo en un solo país quizás debería haber un objetivo más modesto, de que haya al menos una República inspirada en los ideales del socialismo y que funcione como una República, con propiedad privada y demás, pero que se haga integralmente.

Con respecto a la comunicación, ¿cuál sería una relación entre socialismo y comunicación? Lo que se debería buscar en ese campo es una democratización lo más elevada posible de la comunicación. Es decir, que todos los puntos de la sociedad civil tengan capacidad de insertarse en esos espacios. Eso ocurre en muchas partes, pero en la mayoría de los países capitalistas todavía hay una polarización del poder sobre los medios de comunicación con la capacidad para instaurar líneas en pequeñas camarillas.

El socialismo debe buscar democratización. Aquí está dominando una visión de mente estrecha y una real politic que debería buscar un análisis lo más integral posible. (Continúa…)
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