28 mar. 2017

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (V)


Continuación de las intervenciones durante el debate convocado por el Foro de Estudios Críticos (FEC) y La letra corta, desarrollado en la Universidad de La Habana, el 14 de marzo de 2017


Luis (abogado): Los medios en Cuba, según lo que hay normado, lo que hay en política, deben responder a dos cosas: primero a los principios socialistas y segundo a los intereses populares. Dónde falla la cosa, en los intereses populares, donde no se ha hecho coincidir la agenda pública y la de los medios. Hay un divorcio entre lo que hay en la prensa y lo que pide y necesita el público que necesita esa prensa.

¿Por qué es importante regular la comunicación? Para asegurar el cumplimiento, por parte de los medios, del mandato social, del mandato de ese consumidor, y también para la protección tanto del consumidor como del que está emitiendo la comunicación.

Hoy en Cuba hay un debate sobre cómo generar los contenidos para la prensa plana y para la prensa digital. Porque sucede que los contenidos de uno se ponen en el otro, y hay una gran confusión con eso. Se están trastocando conceptos ya desarrollados en el mundo. Debemos discutir también cómo hacer comunicación más eficiente.

Los medios han estado sujetos a una política de comunicación, a intereses intrínsecos del gobierno, de un grupo que establece lo que se debe publicar, cómo publicarlo, y no se tiene en cuenta lo que realmente necesita y demanda el público.

En otro sentido, lo que tiene que ver con la protección de la información y los contenidos que se encuentran alojados en servidores extranjeros, debemos tener en cuenta que las leyes y normativas se aplican a los contextos nacionales y no tienen vigencia más allá de las fronteras cubanas, a no ser que existan acuerdos específicos al respecto.

Adrián Cabrera Bibilonia (FEC): De la Ley de Comunicación yo no tengo mucho más que decir; pero respecto a lo que decía Amanda, quiero referirme a dos cosas: a través del poder se ejerce violencia política, lo que no significa que se reprime, no he querido decir que la función del poder es reprimir. El otro asunto es que considero que todo poder ejerce violencia política.

Eduardo Pérez (moderador): Antes de la próxima intervención, quisiera referirme a una pregunta que de alguna manera ha estado flotando desde que comenzó el debate: ¿Por qué y para qué una Ley de Comunicación en Cuba? Y tiene que ver con algo que decía Luis, y es criterio muy personal: hay ámbitos a los cuales la Ley de Comunicación no puede llegar.
 
Podemos tener una normativa perfecta, pero eso no significa que a partir de mañana va a haber mejor o peor periodismo, comunicación más o menos veraz.

La ley lo que busca es regular y crear las posibilidades para que ese periodismo transite hacia lo que se pide: lo que tiene que ver con la distribución del espacio radioeléctrico, con los modos de gestión de los medios de comunicación, con el concepto y distinción entre lo social, lo público, lo gubernamental, lo político, lo estatal… La ley no te dice qué periodismo habrá, sino que te creará las condiciones y los respaldos para que sucedan otras cosas.

Ahora, creo que después del 59 ha habido, tanto en la comunicación como en otros muchos ámbitos, una especie de confianza generalizada, de acomodamiento social, en función de que había una política coherente, porque la dirección del gobierno, el estado y el Partido ha estado en manos de dirigentes que han mantenido esa coherencia.

¿Qué sucede? Que de pronto, cuando no puedes asegurar que de aquí a diez años sea un representante de esa misma generación, de esa misma línea de pensamiento, quien esté rigiendo los destinos del país, entonces no puedes garantizar que por ejemplo esa política de comunicación se continúe aplicando del mismo modo en que se ha hecho hasta ahora, de modo coherente.

Tenemos que perseverar para garantizar que haya una forma de regular eso más allá de la voluntad personalista de alguien, y no estoy hablando de figuras como Raúl (Castro) o Fidel (Castro), estoy hablando de la voluntad personalista de gente como el presidente del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión) que tiene que estar sujeto a normas que hayan más allá de las que él mismo crea y establece. Debe haber una norma que recoja las máximas aspiraciones sociales.

¿Por qué una Ley de Comunicación? Porque se necesita respaldo, seguridad y garantía de que aquello que hoy es válido, porque mi director de medio me lo garantiza, mañana cuando él no esté y su puesto lo ocupe otra persona, continúe siendo legal, permitido, porque está en una normativa. Ese es el marco que se necesita.

Ahora bien, debemos ser conscientes de que toda Ley de Comunicación va a nacer desactualizada. ¿Quién iba a pensar hace diez años que el entorno comunicativo se iba a configurar con algo como el paquete, donde hay un montón de revistas digitales que están saliendo y que son medios privados, sea como sea que se llamen? Medios que son leídos y que son vistos, y que cuentan con un modelo de gestión privado. ¿Qué Ley regula eso? ¿Qué Ley regula los contenidos de una revista como Vistar?

Hay que establecer determinados niveles de protección a los que ejercen la labor periodística. Desde el área de la blogosfera hasta los medios tradicionales. Hay que regular el espacio físico de la gestión y dar posibilidades.

Heidy Martínez Armas (estudiante de Periodismo): Quería hablar sobre la importancia que tiene la comunicación en relación a lo que Pierucci refería. Los medios de comunicación, incluyendo en esto al periodismo, ocupan un papel imprescindible. ¿Cuál es la importancia de las leyes? A pesar de que existen espacios en la gente puede decir lo que quiera, ese tipo de periodismo no está institucionalizado. El periodismo de Blogger, de Facebook, no está protegido por una norma legal.

Por otra parte, aunque existan estos medios alternativos, los medios tradicionales, como se les llama, van a seguir teniendo importancia y van a  seguir jugando un papel. La ley debe garantizar que exista una pluralidad en medios oficiales y no oficiales que satisfagan las necesidades del público. Además debe garantizar que haya veracidad en todos ellos y le ponga límites a la censura que en ocasiones hay.

Ariel Pierucci (Licenciado en Derecho, FEC): Hay ideas que nosotros manejamos con frecuencia pero que si no estás ahí, si no lo vives, no lo conoces realmente. La necesidad de una ley de comunicación pasa por ahí. Todos estamos familiarizados de un modo u otro con las leyes marxistas, y qué cosa tan interesante que todo el que viene a hablar conmigo y me pregunta qué estudiar, les digo que no vayan a buscar nada al periodismo. Probablemente el partícipe más importante que debe haber en la elaboración de una Ley de este tipo son los propios periodistas.

Cuando los comunicadores estén participando en ese proceso, y esta es una opinión desde afuera, deben pensar muy bien cómo van a incluir ahí la protección de sus derechos, porque una ley de comunicación puede ser para el frenado de consecuencias sin que responda a los intereses generales. Una ley puede ser perfectamente pensada para frenar determinadas cosas, como es el ejemplo de China, que ha puesto un control extremo sobre el internet.

A los periodistas y a los que participan en esto se les puede ir de las manos, y lo que estaban solicitando en un inicio termina siendo limitado. Deben pensar muy bien cómo regular esos derechos de modo que luego la ley no sea utilizada para frenar la propia labor del periodista.

 
(Continuará…)

27 mar. 2017

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (IV)



Continuación de las intervenciones durante el debate convocado por el Foro de Estudios Críticos (FEC) y La letra corta, desarrollado en la Universidad de La Habana, el 14 de marzo de 2017.
Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (IV)Eduardo Pérez Otaño (Moderador): Antes de la próxima intervención quisiera citar algo que menciona Rosa Miriam Elizalde haciendo referencia a un texto de Ignacio Ramonet, si mal no recuerdo, relativo a ver los medios de comunicación como un cuarto poder.

Eso lleva un poco al engaño en el sentido que plantea Ramonet: vivimos en dos tiempos, en dos épocas. Tenemos un modelo estructural que fue diseñado para el siglo XIX de repartición de los poderes y eso convive con esta sociedad que tenemos en el siglo XXI; y lo mismo sucede cuando hablas de los medios de comunicación. 

Quizás se cree que no hace falta una ley de este tipo porque ya contamos con determinados lineamientos, con el diseño de una política de comunicación emitida por el Partido; pero a veces esa es una política que está estancada o que diez años después sigue aplicándose aunque se pierda actualidad, como es el caso de la política que tiene el ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión) que es de la década del ochenta y sigue siendo la que regula las cuestiones de comunicación.

Amanda González Hernández (Estudiante de derecho, FEC): Sí hay poder que no ejerza violencia política. Pueden existir formas de poder que no implique presión o violencia política, porque el poder no tiene que ser eminentemente político. El poder posibilita, da la oportunidad… Mientras haya civilización va a haber ejercicio del poder. Entonces, ¿qué podemos hacer con ese poder que tiene el pueblo en Cuba y cómo vamos a ejercitar esa libertad de expresión? ¿Cómo vamos a poner en marcha eso?

La libertad de expresión no es un ejercicio sin límites, no es que yo diga lo que quiera decir. Necesitamos que haya límites  bien establecidos, que yo tenga un marco específico que me diga esos límites. Hay que tener en cuenta que, por ejemplo, lo que dice el Granma responde a su línea editorial. Lo que sucede es que muchas veces los periodistas no dicen lo que quieren decir. La opinión de los periodistas está restringida en ese medio, y lo que dice entonces en Facebook tiene más veracidad a la vista del público.

Otra cuestión es la autocensura, y hablaba sobre eso Raúl (Castro). La gente muchas veces no puede decir lo que realmente piensa. Ese es un problema bastante importante.

Laura Barrera Jerez (Periodista): Algo que debemos tener bien claro en este debate es qué es aquello que estamos discutiendo. Es importante tener una Ley de Comunicación en Cuba que ayude a resolver los problemas que tiene la prensa. Eso está en discusión. Lo que no está en discusión es el socialismo como modelo. No está en discusión el sistema político. No estamos abogando por un cambio de sistema político, sino por un perfeccionamiento de la prensa en Cuba. 

A veces vemos, por ejemplo, que algo que ocurrió hace días y que mucha gente lo conoció por redes sociales, por medios alternativos, Granma lo publica. Eso ya no es noticia, es apenas una información que no genera interés. Ahí hay uno de los tantos problemas por resolver. 

Yassel Padrón Kunakbaeva (Licenciado en Radioquímica, FEC): Yo quería agregar algo, y es que la hegemonía del Partido sí está en discusión. En Cuba actualmente está el Internet que se ha expandido cada vez más, y ese es uno de los espacios en los cuales se lucha el poder, ese es un intento por disputar el poder. Lo que se dice, lo que se difunde por ahí, es fuente de poder.

En Cuba siempre han existido diferentes posiciones que vienen desde la década del setenta: han convivido las posiciones de izquierda, de extrema izquierda, de centro, de derecha, existe liberalismo, existen personas con todas las formas de pensar, hasta simpatizantes del Estado Islámico.

Mientras el socialismo sea una política más, mientras se presente como  la victoria eterna de una posición política, estamos condenados al fracaso. Usted existe hoy y su reinado dura treinta años, y luego vendrá alguien más, que dice algo diferente. Mientras el socialismo no se convierta en una plataforma de distribución de poder, y se presente como la posición de un grupo sobre otros, está condenado al fracaso.

Hay una parte de los intelectuales que aspira a dejar el socialismo atrás, a que se evite hablar de eso. Hay una frase que está de moda: “vamos a convertir a Cuba en un país normal”. Por ejemplo, en la Facultad de Derecho no se estudia derecho soviético, no se analiza ese modelo, se estudia derecho español. Realmente sienten que el derecho cubano es derecho español.

Otro asunto es el embrutecimiento de los cuadros ideológicos del Partido. Hubo un momento en que el conocimiento estuvo del lado de la Revolución. Sin embargo, con el paso del tiempo, nos han dado el espectáculo de su embrutecimiento. 

Los que quieren dejar atrás el socialismo están cometiendo un error histórico, porque el socialismo tiene raíces profundas en la historia de Cuba. Creo que el país tiene que tener perspectiva, si no sucede eso, cada quien va a hacer lo que quiere y no se va a llegar a ningún lado.

Mario (Licenciado en estudios socioculturales): A mi entender la cuestión de la socialización en los medios de comunicación es una cuestión técnica. Si pensamos en el socialismo solamente como un modo de producción material y no como un modo de producción de sentidos, se entiende entonces que no exista esa socialización.

Hay que rescatar poco a poco esos pequeños espacios que siempre existieron, incluso durante la república, donde a pesar de todo se escuchaban las voces de la gente. (Continúa…)

24 mar. 2017

De México traje…

Contra el pronóstico de algunos –incluso amigos- crucé de regreso los más de dos mil kilómetros que separan a esta Isla de México, Golfo de por medio. A veces siento la persistente necesidad de reiterar el retorno porque, como una sombra, el temor al no volver acompaña a cada uno de los que salimos alguna vez.

De México traje...
El efecto terrible de ser isla y solo isla nos ha llenado de ese miedo hasta los tuétanos, quizás porque generalmente se materializa el temor, quizás porque insistimos en las líneas rojas de tiempos pretéritos en los que los de adentro y los de afuera estábamos distanciados más allá de lo físico.

Ya de vuelta, ya en mi tierra de calor intenso y “cubaneo” abundante, me traje conmigo un México diferente al de la versión monocromática y uniforme que me han dibujado durante mucho tiempo.

Conocí, es cierto, la cara triste de América Latina, a lo que no estamos acostumbrados los de esta tierra: la diferencia, marcada diferencia, la pobreza real e incomprensible… Ciudad de contrastes la que vi, pero también de alegría y gente sencilla, de cubanos a lo mexicano –o de mexicanos con toque cubano-, latinos al fin.

De México me traje la calidez de su gente, amistades y amores –efímeros, abstractos y concretos, físicos y espirituales, fríos y cálidos-, los deseos de un país mejor aunque muchos no sepan cómo lograrlo, su acento y su picante también.

Del lado de allá de la línea traigo un manojo de palabras nuevas cargadas de significados diversos, la humildad de muchos –los más, para bien- y la indiferencia de otros, los que se han acostumbrado a vivir con la marginación a las afueras de su casa, con los “desclasados” en cualquier esquina, bien frente al más lujoso hotel, bien frente a la residencia más imponente.

Cargué además con un manojo de preguntas, muchas de ellas sin respuestas, sobre lo que sucede de este lado, sobre el destino al que marchamos, con las dudas y los estereotipos que también los medios –siempre ellos- han creado por allá. 

Me guardé un poco de música mexicana, de olores a comida tradicional, de mareo propinado por el tequila y la cerveza. Cargué en mi maleta con un calendario azteca y una piedrecita de Teotihuacán –allí donde los mexicanos ya eran grandes antes de que llegaran los falsos descubridores-.

Escondido me traje también el miedo a la violencia y la esperanza de que pueda ser superada, la tristeza de ver niñas pequeñas pidiendo limosnas en el metro y jóvenes sin futuro limpiando parabrisas en cualquier esquina: los “desechados” del sistema.

Acomodé en un bolsillo la sonrisa de una abuela complaciente a la que, como a la mía en otros tiempos, hay que explicarle una y otra vez para que entienda. Al lado hice un espacio para las risas insistentes tras el descubrimiento de algún significado oculto en una palabra extraña o por la suerte de ganar una y otra vez un juego de azar.

Junté entonces los abrazos de recibimiento con los de despedida y me doy cuenta que fueron muchos, también los besos y los chistes, los doblesentidos (albures, por allá) y las palabras fuera de todo entendimiento.

De México traje, a fin de cuentas, la nostalgia permanente y las ganas inmensas de regresar. (Por Eduardo Pérez Otaño)

23 mar. 2017

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (III)



Continuación de las intervenciones durante el debate convocado por el Foro de Estudios Críticos (FEC) y La letra corta, desarrollado en la Universidad de La Habana, el 14 de marzo de 2017. 

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (III)
Mario (Licenciado en estudios socioculturales): Escuchaba la comparación que hacían entre los medios públicos y privados en los inicios del siglo XX en Cuba. Creo que más allá de hacer una idealización de la República, pensando en un proyecto socialista, necesitamos una historia de la sociedad cubana. 

Hay que decir que en la República los partidos políticos crearon sus propios órganos de prensa. Prensa social existió, existían los espacios para producir medios propios de información. En ese sentido, habría que preguntarse qué hizo la sociedad cubana para generar sus propios espacios de expresión, antes de que el Estado lo regulara todo después del cincuenta y nueve.

Cuando miramos la historia de Cuba más allá de ese momento, vemos que la ley  casi siempre ha sido un producto. Hay una tendencia, muy arraigada, a que la ley surja para resolver algo. Creo que revisar la cuestión del socialismo y los medios en Cuba implicaría ver cómo nos comunicamos nosotros mismos, qué hacemos, y qué se puede extraer de la historia.

El concepto de lo público es engañoso. A veces se entiende que el espacio público es ese que deja el Estado. Y yo creo que el espacio público debe entenderse como el espacio social, de socialización. Cuando lo vemos así, decir que el socialismo es un proyecto estatal no tiene sentido, porque es la sociedad quien lo produce y por supuesto que no estoy en contra de una ley de comunicación, para nada; pero según lo que estamos viendo en la práctica, nuestra propia forma de hacer sociedad, debemos cambiar nuestra aptitud para que la ley no sea un simple código, sino que se aproxime lo más posible a lo que necesitamos.

Adrián Cabrera Bibilonia (estudiante de derecho, FEC): Heidy, respecto a lo que decías ahorita hay algunas contradicciones, por un lado que la prensa sea el cuarto poder que debe ser y por el otro que no esté politizada. Si va a ser un cuarto poder es porque eminentemente se va a ejercer violencia política. ¿Existe un poder a través del cual no se ejerza violencia política? ¿Puedes existir una prensa que ejerza poder pero no violencia política?

La cuestión es que de por sí el cubano es eminentemente pasivo. Fernando (Almeyda) lo decía, hace falta una ley porque así funcionamos, y esa idea es entrar en complicidad con el modo en que se establece todo. Sabemos que la cultura jurídica del cubano es eminentemente pasiva, que necesita una autorrealización del yo a partir de esa ley. 

Me llama la atención que nadie había hablado de la Constitución antes de Yassel (Padrón Kuankbaeva). Si vamos a los marcos formales la Constitución está por encima de cualquier ley, y ahí dice en el artículo 53 que la libertad de expresión es en los marcos de los principios socialistas. Yo puedo hacer cualquier normativa de comunicación, que aun así la ambigüedad va a seguir estando en una norma jerárquicamente superior. Y si mañana creo un blog basado en una ley que salga, eso no puede oponerse a lo que dice la Constitución acerca de no ir en contra de los principios socialistas.

Me llama la atención que nadie ha hablado de la reforma constitucional de ese artículo. Más allá de cualquier ley que se haga ese artículo puede servir como fuente para censurar cualquier blog, por ejemplo.

Heidy Martínez Armas (estudiante de Periodismo): ¿Por qué debe existir una Ley de Comunicación? No es lo mismo una ley de comunicación que una ley de prensa. La comunicación abarca algo más general… Los periodistas somos los que más necesitamos esa ley porque somos los que más sufrimos en los medios por no existir una normativa. 

Yo he llegado con una crónica al periódico y el jefe de redacción me ha dicho que está muy bonita, muy bien, pero a los días me notifica que sobre el tema que aborda el trabajo no se puede hablar. Los medios cubanos tienen la filosofía de no darle armas al enemigo. En realidad si no hablamos de lo que sucede, de la realidad, de problemas como la emigración, la prostitución o la drogadicción, no se pueden transformar esas realidades.

Nuestros medios socialistas no abordan estos temas y entonces vienen medios capitalistas y hablan de lo que les da la gana, desde su punto de vista. La necesidad de una ley de comunicación está basada en que se pueda tener una mayor autonomía y descentralización, un respaldo al periodismo revolucionario para que pueda publicar cosas que estén acorde a nuestros intereses.

Sucede que muchos periodistas tal vez no tienen la misma opinión sobre determinadas temáticas y en ese sentido creo que además de la ley de comunicación debe haber también una institución que agrupe a los profesionales de la prensa como instancia que respalde la labor en este campo.

Fernando Ravsberg (periodista): Las leyes no son buenas ni malas en sí mismas. Una Ley de Comunicación puede ser la de (Francisco) Franco o la de Cristina Fernández, tan buena que (Mauricio) Macri lo primero que hizo fue eliminarla cuando llegó al poder. Creo que fue la primera medida que tomó. 

Si la Ley de Comunicación da derecho a los periodistas a buscar información y sobre todo da derecho a la gente a rebatir lo que los periodistas dicen cuando eso no es cierto, si le da derechos a la población, si tienen la posibilidad de darle a la gente esos derechos, entonces vale la pena. Yo he trabajado en medios estatales, privados y públicos. Soy amante de los medios públicos. Creo que Cuba es el único país que tiene condiciones para hacer una prensa pública masiva.

El otro tema es por qué se habla de prensa estatal. Aquí no hay ningún organismo del Estado que dirija a la prensa. Acá no hay ningún organismo del Estado que dé indicaciones. Aquí no es del Estado. Hay una prensa partidista. Si lograran una prensa estatal estaríamos un paso más adelante. El tema no parte de una prensa estatal, parte de un paso más atrás, aunque yo creo que en Cuba el final debería ser una prensa pública. Tiene todas las condiciones, tiene la formación, tiene los periodistas, tiene los medios, tiene todo para ser una prensa pública.

Fernando Almeyda Rodríguez (licenciado en derecho, FEC): Respecto a la complicidad, sí Adrián, estamos siendo cómplices por una razón, estamos tratando de meternos dentro del esquema hegemónico, dentro de la línea que ha sido preestablecida para nosotros. Todos los que estamos acá estamos siendo cómplices y estamos manteniendo ese defecto. Sí, porque qué sucede cuando sales de la hegemonía, lo mismo aquí que en Hong Kong, cuando te sales de eso no eres de nosotros, eres algo que se sale de nosotros y te nos enfrentas.

Cuba es muy intolerante frente a un pensamiento que no es el hegemónico. Tenemos una palabra para eso: disidente. Y ser un disidente no tiene que ser un problema, es sencillamente no estar de acuerdo con algo. Yo no quiero ser un disidente en el sentido peyorativo con el cual se emplea acá. Yo pretendo trabajar desde la cubanidad, con un proyecto desde Cuba, a partir de los esquemas existentes.

El problema del cuarto poder, cuando hablamos de eso, nos referimos a él como complemento de la tripartición de poderes. Recordemos que el poder implica violencia, implica castigo para que sea efectivo. Y cuando hablamos de cuarto poder en Cuba, debemos referirnos al centralismo democrático. Según la constitución cubana el Partido es el órgano dirigente superior de la sociedad, por tanto el Partido está antes que la Asamblea Nacional, antes que el Consejo de Estado, antes que cualquier instancia del poder civil. En ese sentido el Partido es el estado y la sociedad.

Para terminar con la idea y conectar con un punto de (Fernando) Ravsberg, lamentablemente por la Ley 54 de las Asociaciones en Cuba, nosotros no tenemos asociaciones típicas entendidas en el sentido de sociedad civil. Nosotros tenemos entes administrativamente regulados y regulantes que acumulan y aglomeran a determinadas personas, entre ellos la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba) que establece un Código de Ética; y no nos llamemos a engaño, ese documento es vinculante, y se fundamenta en el artículo 53 de la Constitución. 

Si nosotros no somos capaces de interpretar un cambio cultural para una ley no vamos a ser capaces de interpretarlo para cambiar la Constitución. Antes de cambiar ese artículo 53 deberíamos exprimir la mente para extraer todo lo que se pueda antes de cambiarlo. Requerimos primero un cambio de mentalidad. (Continúa…)

22 mar. 2017

El prodigio del asombro con Nerys Pupo y Enrique Pérez Díaz



El prodigio del asombroI
El Sol del mediodía trasluce una atmósfera sobrecogedora a través de las cortinas. Varias personas se han reunido en la Sala Federico García Lorca del Centro Dulce María Loynaz. Hay jóvenes y adultos presentes. Solo hay un niño, se llama Diego y anda acompañado de su madre. Tiene 7 años y mucha curiosidad. Han presentado este sábado un libro para los más pequeños y por eso asiste, claro. Ha escuchado que contiene secretos de los magos. Conoce a una de las autoras porque le han leído otros textos de ella, quien además es amiga de su familia. La sala se ha ido despejando. Pero él se queda al final y se acerca a la mesa principal donde está la cuentera. De tanta magia se habló, que la escritora parece una maga también. Tiene una varita en forma de pluma con la que está dedicando la primera página.

-¡Diego!- lo saluda la escritora- Por aquí hay unos trucos que te van a encantar, le dice mientras comienza a hojear el volumen para mostrárselos.

A pesar de cierta timidez con que se aproximó al mostrador –anda hechizado el lugar, no es para menos-, enseguida se dispone a bordear el tablero para quedar al lado de la autora y enterarse mejor del contenido del Abracadabra.

-Practícalos y después me cuentas, se despide.

II
Luego de Las aventuras del ratón Pérez (2012), Nerys Pupo y Enrique Pérez Díaz continúan su complicidad -propiciada por la Editorial de la Mujer- en un nuevo texto dedicado a toda la familia y, de manera especial, a los niños: Abracadabra ¡tú haces la magia!

¿Por qué hablarles de magia a los niños?

No es posible vivir sin la magia. Como tampoco es posible vivir sin la amistad, el amor, sin la poesía, sin ver una puesta de Sol o sin leernos un buen libro, responden los autores en la voz de un mago que les da la bienvenida a los lectores.

A lo que Nerys agrega: Mariana, mi nieta de cinco años y fuente de mi inspiración, me dice: Mami, yo sé que la magia es de mentirita, pero mami, ¿cómo suceden las cosas mágicas?

Es una forma de que se interesen por conocer. La magia es una ilusión de la realidad que tiene que ver con ese prodigio del asombro, muy especial en los más pequeños, sobre todo en ese momento de los por qué en su crecimiento, cuando todo lo quieren saber y entender. Y ello también está relacionado con lo real maravilloso que plantea Carpentier, o el realismo mágico de Gabriel García Márquez.

Tiene el mismo formato de la colección Para que crezcas conmigo -también de la Editorial de la Mujer-, y aquí Enrique y yo vamos hablarle (a los lectores) del origen de la magia; de los magos y magas famosas en la historia y la literatura; de enseres y sitios mágicos. Y les presentamos algunos trucos, conjuros y recetas mágicas que pueden hacerles más hermosa la vida.


Así anuncian los escritores al inicio del Abracadabra y así lo cumplen a lo largo de 240 páginas que, además, atraen por su colorido e ilustraciones.

El volumen resulta una propuesta de libro para entretener y educar; para cultivar, además, una cultura general que en este caso tiene a la magia como pretexto; libro que enseguida cautiva con ciertas “recetas mágicas” que reseñan los escritores-magos. Aunque el código de un hechicero dicta que nunca deben revelarse sus trucos, estos autores-magos reconocen su compromiso ineludible con los niños y entonces deciden confiarle algunos sortilegios: el número pensado, los cuatro cuadrados, los dados mágicos, cómo adivinar una ficha de dominó, la moneda cambiante…

Nerys, ¿cómo conoces de estos trucos?

Enriquito me ilusionó, fue como mago.  Él conocía los encantamientos y al tomar la varita,  del sombrero sacamos sobre la magia narraciones nuestras y de otros autores tanto de América Latina (Venezuela, Argentina, Bolivia, Uruguay, Perú, Colombia, República Dominicana), como de Europa (Italia, Suecia, España).

Retomamos a Meñique, del francés De Laboulaye, que Martí compila en La Edad de Oro; e incluimos referencia a la leyenda de los reyes magos del Oriente, contada desde la literatura, e incluso, sobre el cuestionado cuarto mago.

Asimismo, quisimos hablarles a los niños de la clonación a través de una historia. En la actualidad, la ciencia posibilita innovaciones y tecnologías que parecieran ciencia ficción o magia. Entonces en Como si magia fuera, recreo lo sucedido con la ovejita Dolly, el primer mamífero clonado, para también suscitarles una reflexión sobre lo ético de estos procedimientos y que, por otra parte, puedan pensar en que aunque sea físicamente parecido lo que se clona, cada cual tiene su pensamiento independiente porque es lo social lo que hace a las personas.

Se dice que existe una magia blanca, la buena, y una negra, quizás la mala. La magia que hacen aquí Enrique y Nerys, ¿cómo es?

La magia nuestra es buena. Y la vestiría de azul, que es el color del amor.

(Por Darianna Reinoso Rodríguez, publicado en http://gotasderomerillo.wordpress.com)

21 mar. 2017

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (II)



Continuación de las intervenciones durante el debate convocado por el Foro de Estudios Críticos y La letra corta, desarrollado en la Universidad de La Habana, el 14 de marzo de 2017. 

Hacia una Ley de Comunicación en CubaFernando Almeyda (licenciado en derecho, FEC): Yo quisiera centrarme en dos temas que se han planteado que de por sí son bastante complejos… Respecto de que no hay un fundamento real, tienes razón, lo que yo sí encuentro un fundamento. Quizás la explicación no la tenga la comunicación ni el derecho, sino un psicoanalista. Habría que preguntarle a Freud por qué cada vez que nosotros queremos tomar una iniciativa debe venir una ley que te autorice; y no es que alguien te lo imponga, sino que automáticamente tú necesitas que haya una ley. Es como la fuerza del padre que tiene que autorizarte, que el órgano del poder me autorice a ser yo mismo. Hay una necesidad ahí ideológica y política, de que el mundo vea que nosotros avanzamos acorde al mundo.

Hace rato nosotros tenemos problemas porque no es justificativo que nuestro socialismo, nuestro proyecto autóctono, no haya hecho nada en el campo de la comunicación. Se han dado en el continente maravillosas normativas, grandes reformas, planteamientos de nuevas perspectivas, pero nosotros no hemos hecho nada.

Ideológicamente eso nos golpea en el frente internacional porque dicen: “bueno, y tú qué”, y nosotros también nos sentimos así. La ley de prensa forma parte de eso, de incorporarnos a algunas tendencias en Argentina, Ecuador, etc. A lo interno también hay una necesidad importante y tiene que ver con el choque con la concepción que habíamos tenido hasta ahora y que  malo o bueno funcionó, malo o bueno se impuso, que plantea que los medios de prensa estén tutelados como una actividad de servicio público orientado a la sociedad.

En Cuba son concebidos como un servicio estatal orientado a fines estatales que se rigen por el centralismo democrático, principio constitucionalmente refrendado. El centralismo democrático es una línea. Y se aplica a los medios. Por eso los mensajes que se salgan de eso son entendidos como divergentes.

En nuestra época y en nuestro contexto eso no solo es bastante ineficaz sino que es desactualizado, porque uno puede hacer una función periodística con un celular y publicarlo en internet. No debo esperar a que las cosas las digan en Granma. Se dan casos como, por ejemplo, el hecho de que algo ocurrido en la equina de mi casa sea conocido en Uruguay antes de que lo sepa yo.

La idea de un monopolio de la información para los fines que sean ya no funciona. Y ante la imposibilidad de monopolizar el mensaje deberíamos comenzar a abrir el cerebro. Los marcos deberían partir de una toma de conciencia. Deberíamos decidir qué es información útil y reconocer el derecho de difundir, el derecho de acceder a información…

Hay que preguntarse hasta qué punto puede ser eficaz una ley de comunicación que te autorice a algo que no has tomado en conciencia aun. Lo que sí considero es que dado el panorama actual normativo, cultural, nacional e internacional, sí es importante ir por una Ley de Comunicación ya que nuestro modelo cultural de pensamiento tiene que partir de que te autorice la ley. Es importante tener una normativa que refrende determinadas líneas y que comience a cambiar determinados conceptos.

Respecto a lo que planteaba Pierucci, ¿qué es información?, ¿qué es difundir? Y agrego, ¿es importante definir qué es informar? Parto de que un concepto es en sí mismo un límite. Usted hace un concepto en la medida en que comienza a ponerle determinaciones. 

Para que sea funcional el concepto de información a efectos de lo que queremos lograr o me das uno tan largo o mejor no dar ninguno; porque entonces va a haber algo que se queda afuera. Nosotros sacamos una ley constantemente porque tenemos la necesidad de poner un límite. 

Cuba es un país sui géneris. Cuba quiere modificar el socialismo hacia formas diversas que se adapten, que se revolucionen constantemente, y hacemos una conceptualización de lo que es socialismo. Y cuando queremos hacer un avance en la economía hacemos los Lineamientos… una cosa inmensa llena de líneas conceptualizando, por la necesidad de poner límites. La idea es romper límites poniendo más límites.

Y en este caso yo llamaría la atención de que hay que cambiar la idea de estatismo, de servicio estatal a servicio público. Y eso nosotros lo podemos reflejar claramente en la ley. La idea sería primero trabajar por un cambio de mentalidad, pero no solo eso, sino también por un cambio cultural, por la asunción no de lo que está afuera sino de mi relación conmigo mismo y con la estructura. Eso se hace para que la norma que debe crearse funcione. Porque de lo contrario sería letra muerta.

Soy partidario de que una Ley de Prensa es muy importante sobre todo porque somos parte del mundo y como tal debemos insertarnos en él.

Yassel Padrón Kunakbaeva (licenciado en Radioquímica, FEC): Todo medio, sea privado o sea estatal es en su esencia social. Lo social abarca todas las diferentes formas de lo social. Una cosa que decía Rosa Miriam Elizalde en el video, es que no hay modelos de prensa en el socialismo, y eso no es una casualidad. La Revolución que hizo Lenin en Rusia era con vistas a una revolución mundial, que iba a ocurrir en Alemania y se iba a extender por el mundo. El socialismo en un solo país siempre ha sido una aberración. 

Se llevó a cabo en Rusia y cuando llegó al estalinismo se dio un proceso de institucionalización que no tiene nada que ver con el socialismo. ¿Cómo va a competir un país como Rusia contra todo el mercado mundial? Si estamos haciendo los lineamientos acá es porque estamos intuyendo algo de eso: el socialismo en un solo país no funciona.

En el socialismo, ¿cuál sería la función de una ley? A mí me queda claro una cosa: una prensa que crea que funciona de modo vertical no es una prensa socialista. La idea del socialismo no es que un grupo establezca lo que debe hacer el resto de la sociedad. Creo que debemos poner los pies en Cuba, haciendo un análisis integral de la situación existente.

Cuando comenzó la aplicación del socialismo existía el CAME y existía por lo menos la perspectiva de que había un sistema mutuo. Ahora es Cuba prácticamente sola. Si no se puede trascender el socialismo en un solo país quizás debería haber un objetivo más modesto, de que haya al menos una República inspirada en los ideales del socialismo y que funcione como una República, con propiedad privada y demás, pero que se haga integralmente.

Con respecto a la comunicación, ¿cuál sería una relación entre socialismo y comunicación? Lo que se debería buscar en ese campo es una democratización lo más elevada posible de la comunicación. Es decir, que todos los puntos de la sociedad civil tengan capacidad de insertarse en esos espacios. Eso ocurre en muchas partes, pero en la mayoría de los países capitalistas todavía hay una polarización del poder sobre los medios de comunicación con la capacidad para instaurar líneas en pequeñas camarillas.

El socialismo debe buscar democratización. Aquí está dominando una visión de mente estrecha y una real politic que debería buscar un análisis lo más integral posible. (Continúa…)

16 mar. 2017

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba (I)



Intervenciones durante el debate convocado por el Foro de Estudios Críticos y La letra corta, desarrollado en la Universidad de La Habana, el 14 de marzo de 2017. 

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Eduardo Pérez (licenciado en Comunicación Social, moderador): Hoy están anunciando la convocatoria al X Congreso de la UPEC y llama la atención que muchos de los asuntos que se habían abordado en la anterior cita tienen que ver con la Ley de Comunicación o Ley de Prensa, que está hace mucho tiempo dando vueltas. El domingo había salido en el periódico Juventud Rebelde, un trabajo de Graziella Pogolotti -y ya esto es a modo de motivación para el debate-, donde dice en un artículo que se titula El nuevo periodismo:
En este preciso momento histórico, quisiera contribuir modestamente con algunas propuestas para un debate impostergable. La elaboración de una Ley de Prensa establecerá, con las regulaciones de obligatorio cumplimiento, el compromiso institucional de ofrecer a los periodistas información rápida y pertinente. Corresponderá a los encargados de cubrir el área específica, poseer oficio, entrenamiento como investigadores, corroborar la veracidad de los datos y las repercusiones de las medidas.
Este no es un debate nuevo, de hecho es muy viejo. Incluso antes, mucho antes de que saliera en un medio oficial, ya el debate había renacido a partir de lo que algunos llaman el ciberchancleteo, con motivo de un trabajo publicado en La Joven Cuba bajo el título de Los periodistas imprescindibles. A partir de ahí decidimos tratar de agrupar un poco de ideas acerca de lo que tiene que ver con la Ley de Prensa y con los medios de comunicación.

Llama la atención que tampoco es un tema nuevo. A veces cuando revisamos algunos de los escritos de Martí al respecto, vemos que hace una crítica a la Ley de Prensa española. En Cuba no hay una Ley de Prensa desde el siglo XIX y lo que existe son algunos lineamientos por un lado y por el otro artículos que fueron incluidos en las constituciones del 40 y del 76, que le dan de alguna manera una estructura normativa respecto a eso.

Sí hay una investigación de Julio García Luis, que se publicó luego en formato de libro, que se llama Revolución. Socialismo. Periodismo: La prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI, donde presenta algunos de los asuntos que en materia de prensa hay que atender en Cuba. Allí Julio García Luis dice:
La sociedad cubana necesita más prensa en cantidad, calidad y variedad. Requiere que el sistema de prensa funcione con una mayor integralidad, que los distintos medios se complementen unos a otros, que se conjuguen los perfiles de la prensa nacional y la prensa local, que exista un mejor balance entre la prensa generalista y la prensa especializada.
Sería recomendable en este punto, entendida la posibilidad económica, la creación de uno o más diarios nacionales de información, así como de publicaciones especializadas que no tengan el compromiso oficial de Granma y que ofrezcan espacios para abarcar más amplia y variadamente temas económicos, sociales, culturales, internacionales, deportivos, científicos y tecnológicos, con criterios de investigación, análisis y crítica.
 Agrega en otro momento:
El problema, volviendo al caso cubano y colocándolo bajo el lente de estos conceptos esenciales, es que la prensa no existe solo con fines políticos, ni como escudo frente al conflicto entre nuestro país y la superpotencia. La prensa es multifuncional: informa, explica, opina, entretiene, nutre creencias, representaciones, estimula valores, fortalece identidades, y todo ello puede cumplirlo únicamente si ella misma se convierte en un símbolo legítimo y legitimado por la opinión pública para cumplir con esos cometidos. Bajo determinadas condiciones, un enfoque unilateral puede rebajar, o descalificar incluso, su capacidad para cumplir esos propósitos.

Y eso está prácticamente en el centro del debate. ¿Qué modelo de comunicación requiere el país en el que estamos enfrascados y ese al que aspiramos? Eso es, de alguna manera, lo que nos reúne aquí. 

Nosotros queríamos compartir un fragmento de una entrevista realizada a Rosa Miriam Elizalde por Cuba Información, porque ella en su tesis presente una propuesta de modelo de gestión que pudiera tenerse en cuenta en la elaboración de una Ley de Prensa. Ella explica algunos de los elementos que conforman ese modelo. (Se proyecta fragmento de entrevista a Rosa Miriam Elizalde)

Hay muchísima tela por dónde cortar, dentro del amplísimo tema de la comunicación en Cuba. Fernando (Almeyda) y los integrantes del Foro de Estudios Críticos habían elaborado algunas líneas que, a su juicio, no deberían dejar de tenerse en cuenta en una futura Ley de Comunicación, y pudiéramos ir viendo algunas de esas propuestas. El debate está abierto.

Adrián Jesús Cabrera (estudiante de derecho, FEC): Yo realmente sobre una Ley de Prensa no tengo ni idea, para qué voy a mentir. Yo apenas leo prensa. Mi cuestionamiento viene por la necesidad de una estructura normativa. No me parece que se hayan dado fundamentos consistentes de por qué hay que hacer una Ley de Comunicación. Me parece que el fundamento es un oportunismo histórico. “No, que la última que tuvimos fue en la colonia”: ¿qué tiene que ver eso? Ahí lo que habría que ver en primer lugar es por ejemplo cómo funcionó la prensa en la primera mitad del siglo XX. Evidentemente no fue un caos la prensa de inicios del siglo XX. Yo reviso más esa prensa que la actual, por razones de investigación histórica, y mi parecer es que no fue un caos. Habría que revisar qué tal funcionó esa prensa y cómo ha funcionado sin estructura normativa.

Lo primero que aparece, sin conocer del tema, es que me doy cuenta de que fehacientemente no se han dado fundamentos serios de por qué hace falta una Ley de Comunicación. El primer argumento es que la prensa en Cuba no es multifuncional. ¿Una Ley de Prensa va a resolver que la prensa en Cuba vaya a ser multifuncional?

La otra cuestión es “no es multifuncional, está muy politizada”. Yo lo que diría es que parte de una politización visible, es burda la politización de la prensa en Cuba, lo que no significa que en todos los países del mundo no exista esto, o que la prensa de una manera u otra no esté politizada. Lo otro es que en Cuba hay una cultura jurídica y una cultura económica ínfima. ¿El periodista tiene en Cuba una cultura económica, jurídica, para hacer una prensa multifuncional? ¿Existe eso? ¿El periodista en Cuba forma parte de eso? Me estoy preguntando y repito, no parto de una concepción de negatividad, sencillamente no sé.

Eduardo Pérez: Nosotros partimos de algo: ni Fernando (Almeyda) ni yo tenemos la respuesta a todas las cosas, pues si la tuviéramos no estuviéramos aquí participando del debate; pero independientemente de que el criterio pueda ser que uno no sabe acerca de cómo funciona la prensa, partimos de la idea de que es uno de los asuntos más discutidos. La prensa, la comunicación en el sentido más amplio, es pública, y eso se traduce en que independientemente de que a veces no sepamos cómo funciona sí estamos viendo todo el tiempo sus resultados. Y a partir del resultado uno demanda que cubra determinadas necesidades y desde esa perspectiva todos podemos aportar. Nosotros estamos participando en igualdad de condiciones: porque unos lo consumimos, otros tienen un poquito más de conocimiento porque están metidos dentro y ven un poco cómo funciona.

Heidy Martínez Armas (estudiante de Periodismo): Lo que tiene la prensa en Cuba es que había un modelo antes y después de 1959. Obviamente el que había antes respondía a un modelo y el de 1959 hasta acá responde al sistema socialista. 

Sobre la Ley de Prensa creo que sí es importante, porque por ejemplo en los últimos años, sobre todo entre los estudiantes, existe un debate donde se presentan diferentes confrontaciones entre medios alternativos, sobre todo en Internet, y personas de alto rango en el gobierno que afirman que estos dan una visión diferente a la de Juventud Rebelde y Granma. Dicen que estos medios atacan a la revolución y realmente no es así. Por ejemplo, algo que sucedió recientemente y que nos afectó muchísimo, dado el elevado grado de censura, fue lo que ocurrió con la profesora Elaine y su blog Periodismo de Barrio

Una Ley de Comunicación lo que va a hacer es que, sobre todo publicaciones de ese tipo en la web, tengan un respaldo y una plataforma para poder hacerse válida ante el poder mediático que posee el gobierno. Hablo del poder mediático desde el punto de vista teórico. Sucede también en el sistema capitalista. Es normal que la prensa responda a un poder determinado, ya sea aquí en Cuba frente al Estado Socialista o en cualquier otro país. 

Lo vemos en la portada de los periódicos, por ejemplo, donde anuncian la visita de determinados presidentes pero no se habla de los asuntos que tiene que ver con lo que a la gente le preocupa. La Ley de Prensa a mi entender avalaría a los periodistas para tener independencia entre el periodismo y la política No veo necesario para nada que el periodismo esté ligado a lo político. Si existe el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, perfecto, lo respeto, quien sea del PCC que lea el Granma, quien sea de la Unión de Jóvenes Comunistas que lea Juventud Rebelde, pero por qué mi mamá o mi papá que es cuentapropista solo tienen que leer eso.

¿Por qué no pueden existir medios que no tengan que subordinarse al partido? Si la prensa es el cuarto poder, ¿cuál es el poder real que tiene? Espero que si un día se aprueba la Ley de Prensa, los medios tengan realmente el poder que deberían.

Ariel Pierucci (profesor universitario, FEC): Heydi, acabas de hacer alusión a un hecho histórico que a mí me inquieta un poco y me inquieta la comprensión que podamos tener acerca de eso. Que antes de la Revolución los medios, la prensa en Cuba pertenecían a transnacionales y que estas después comenzaron a abandonar el país.

Un  punto importante: las transnacionales comenzaron a aparecer en la década del setenta, del ochenta. Eso es lo primero. Antes del 59 no había transnacionales. Segundo: medios de prensa extranjeros en Cuba entes del 59 no había, salvo un medio norteamericano que lo leían los norteamericanos que vivían en Cuba o los que hablaban inglés. El resto de los medios eran cubanos. Con salida internacional estaba Bohemia, que era incluso leída en Hong Kong, donde tenía suscriptores. Un dato importante: el Diario de la Marina, que era el principal diario en Cuba, el más leído, cuando Pepín Rivero se va para Miami y trata de abrirlo se lo niegan. Eso no era una transnacional.

Por el sistema que imperaba en Cuba necesariamente tenían que tener un conjunto de relaciones con lo comercial, anunciaban publicidad, pero a lo que quiero llegar es que la prensa en Cuba antes de 1959 era cubana. 

Triunfa la revolución. Los medios tradicionales con la intervención de la prensa se van. La salida del Diario de la Marina fue celebrada. Ahí se produjo un cambio en lo que era la comprensión de la prensa, del fin de la prensa. Continúo la línea de Adrián: ¿cuál condición histórica que surgió en un determinado momento es la que se mantiene, o es la que rige la concepción de la prensa? 

Una Ley de prensa, si no parte de comprender eso, ¿cuándo surgió, qué tenemos y qué es lo que se mantiene?, no sabrá por dónde anda la cuestión. Dónde está la pregunta y quisiera que me lo respondieran los que saben: ¿qué es información? Porque hay mucha gente que cree que está informada. A grandes rasgos todo el mundo se ha enterado sobre las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos… ¿qué es información y qué es expresión entonces? Lo que se dice en la prensa qué es. ¿Cuáles son los puntos de vista que rigen la información? Hay gente que cree que está informada solo con la Mesa Redonda. No creo que estemos en medio de un país tan altamente desinformado. Hay bastante información sobre componentes de la vida real. Por ejemplo, el Trabajadores, dice un conjunto de cosas. (Continúa...)

15 mar. 2017

Hacia una Ley de Comunicación en Cuba: propuestas a raíz de un debate



La prensa, aun en medio de sus cobardías, está de centinela. (…) La prensa es el can guardador de la casa patria (…)
José Martí, La Nación, 9 de mayo de 1884

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¿Por qué y para qué una Ley de Comunicación en Cuba? ¿Qué elementos no deberían dejar de tomarse en cuenta para elaborar una normativa que ordene el entorno comunicacional en el país? ¿Será una Ley de Comunicación la solución a las deficiencias propias de la prensa de hoy y la respuesta a las demandas de las audiencias?

Sobre estos y otros temas se debatió en el encuentro Hacia una Ley de Comunicación en Cuba, desarrollado en la mañana del 14 de marzo en la Universidad de La Habana, justo cuando se conmemoran 125 años de la fundación del periódico Patria por José Martí, el mismo que en la Revista Universal afirmaría:

No es el oficio de la prensa periódica informar ligera y frívolamente sobre los hechos que acaecen, o censurarlos con mayor suma de afecto o de adhesión. Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir: tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado; no encarnizarlos con un alarde de adhesión tal vez extemporánea; tócale proponer soluciones, madurarlas y hacerlas fáciles, someterlas a consulta y reformarlas según ella; tócale, en fin, establecer y fundamentar enseñanzas, si pretende que el país la respete, y que conforme a sus servicios y merecimientos, la proteja y la honre. (Revista Universal, México, 8 de julio de 1875)

La letra corta presenta a continuación un compendio de propuestas sintetizadas por el Foro de Estudios Críticos y enriquecido a partir del intercambio de ideas desarrollado en el encuentro, acerca de los elementos que no deberían dejar de tenerse en cuenta en una normativa que legisle el campo de la comunicación en el país:

1) Deberá, siguiendo el mandato constitucional, proteger y garantir el derecho a investigar, buscar, recibir y difundir informaciones, opiniones e ideas a través de los medios de comunicación, en el marco del respeto y la observancia de los derechos fundamentales, el bienestar público y las normas de la nación. 

2) El libre acceso a los medios de comunicación deberá ser contemplado como una forma del ejercicio del derecho a la información y a la cultura, resultando esencial para el desarrollo social, cultural y educativo de la nación.

3)  Deberá instituir mecanismos que potencien y garanticen la protección de los derechos de todos los sujetos, tanto emisores como receptores públicos y privados, que participan del proceso comunicativo, sea en la producción, emisión o difusión.

4) El Estado tiene el deber de velar por la protección del derecho a investigar, buscar, recibir y difundir informaciones, opiniones e ideas a través de los medios de comunicación, así como también establecer de forma clara y expresa las limitaciones de dicho ejercicio, garantizando la protección de derechos individuales, el bienestar general, el orden público, y los datos e informaciones que por razón de su materia o contenido impliquen un peligro evidente para los objetivos de la defensa y seguridad nacional.

5) Deberá instituir mecanismos para controlar y garantizar en lo posible la pluralidad y diversidad, los cuales puedan ser accionados por el Estado y la población alternativamente, evitando ante todo la concentración y monopolización de los medios de comunicación.

6) Diseñar mecanismos y procedimientos orientados a la habilitación de registros públicos y la consecuente concesión de licencias que coadyuven a facilitar una mayor diversidad y descentralización de los servicios de difusión y emisoras a niveles institucionales, locales, regionales y nacionales, manteniendo un adecuado control, manejo y seguridad jurídica a fin de elevar los estándares de calidad de los servicios de radiodifusión.

7) Eliminar la confusión existente entre “publico” y “estatal” en lo referente a los medios de difusión en función de optimizar una mejor gestión de la programación informativa, educativa, cultural y de entretenimiento, así como de los servicios de radiodifusión, televisión y prensa, potenciando la participación ciudadana y la atención a las necesidades e intereses de la población y del país. 

8) Prever y regular la necesidad de diferenciar de forma pertinente la publicidad sonora y audiovisual de la programación, en aras de garantizar la calidad y transparencia en el proceso de difusión.

9) Tener en cuenta la necesidad de crear una instancia administrativa descentralizada en la gestión del servicio público de difusión y comunicación, que rija en todo lo pertinente a esta materia y asegure el cumplimiento del mandato de la Ley, así como también vele y garantice, por vías participativas, la atención a los derechos, intereses e inquietudes de la población.

10) En aras de evitar la dispersión jurídica y a su vez garantizar la jerarquización que la materia de comunicaciones, difusión y prensa precisa, hacer énfasis en la necesidad de que las normas de esta materia sean promulgadas en una Ley de la Asamblea Nacional del Poder Popular, evitando en lo posible depender de otras fuentes jurídicas para completar el sentido y contenido de la misma.

11) Habilitar vías y optimizar las ya existentes para la promoción y protección de la pluralidad y diversidad de los medios de comunicación, evitando la concentración y monopolización de la difusión en aras de elevar la calidad y competitividad en el proceso de emisión y difusión.