6 de abril de 2017

Historia en imágenes: el Cristo de La Habana (+video)



A la entrada de la bahía de La Habana y de frente a la ciudad, abre sus brazos una de las esculturas más simbólicas y representativas de la capital cubana. 

La idea original de su construcción se atribuye a la primera dama de Fulgencio Batista quien, según cuenta la historia, prometió erigir una imagen del Cristo en un punto de la ciudad donde todos pudieran apreciarlo, si su esposo lograba escapar con vida al asalto a Palacio Presidencial, aquel 13 de marzo de 1957.

Jilma Madera junto al equipo que trabajó en el emplazamiento de la escultura
Fue así como la cubana Jilma Madera presentó sus bocetos al concurso que fue convocado con tal finalidad, resultando ganadora. Llama la atención al buen observador que, a diferencia de aquel emplazado en Río de Janeiro o el de Cochabamba, en Bolivia, el Cristo de La Habana tiene rasgos muy marcados: ojos  rasgados y labios gruesos representan a un hombre mestizo en esencia, reflejo de la sociedad cubana.

La escultora Jilma Madera junto a una réplica del Cristo de La Habana

Jilma Madera junto a la pieza superior de la escultura


Según afirmara la propia escultora: “Seguí mis principios y traté de lograr una estatua llena de vigor y firmeza humana. Al rostro le imprimí serenidad y entereza como para dar alguien que tiene la certidumbre de sus ideas; no lo vi como un angelito entre nubes, sino con los pies firmes en la tierra”.
Fulgencio Batista y la primera dama, durante la inauguración del Cristo de La Habana

Imagen de las tropas rebeldes luego del triunfo de la Revolución. Al fondo el Cristo de La Habana

 De Italia viajó a Cuba. Había sido bendecida la obra, luego de un año de trabajo, por el papa Pío XII. Requirió de la labor de 17 hombres y una grúa para su montaje final, sobre una base de tres metros de profundidad que se sostiene con una viga de acero central. (Por Eduardo Pérez Otaño y Laura Barrera Jerez. Fotos tomadas de varios medios en Internet)
Detalles de la escultura: las sandalias son como las que usaba la escultora

Vista del Cristo de La Habana mientras hace entrada el crucero Adonia a la bahía. Foto Ismael Francisco

Detalles de la escultura

Detalles de la escultura desde otras perspectivas

Vista general desde la loma donde se encuentra emplazado el Cristo de La Habana

El Cristo se ha convertido en un símbolo indiscutible de la ciudad

 

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