15 de febrero de 2017

Para evitar los inconvenientes del silencio (Parte II y final) + video



“Una crítica justa, oportuna, puede más que un Estado, que un Partido (…) Prefiero los inconvenientes de las equivocaciones que los inconvenientes del silencio.
Fidel en el VI Pleno de la UPEC, 26 de mayo de 1986

 Mi generación carga la cruz y saborea la gloria de ser la generación de los nativos digitales. No hay marcha atrás; aunque muchas veces nuestros padres y los amigos de nuestros padres, piensen que más allá de los periódicos impresos y el Noticiero de Televisión solo hay “bretes” y “chismes de farándula”.
Debates en el II Encuentro Nacional de Jóvenes Periodistas
A lo que muchos llaman (y critican) “lucha interna”, yo prefiero nombrarlo y aprovecharlo como debate. ¿O sería mejor la apatía social, económica, política? Yo le temo más a los silencios.

 Y si aún alguien duda dónde están los mayores peligros, volvamos entonces a nuestras facultades, donde después de convivir durante cinco años en plazas públicas (aulas), terminamos dejando un compendio investigativo que año tras año se transforma en un tesoro mayor. 
Tomado del perfil en Facebook de Ángel García

Como debe suceder en muchas otras universidades del país, en la biblioteca de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana existen tesis de licenciatura, maestría y doctorado, avaladas como investigaciones científicas, con datos y argumentos sólidos que bien podrían ayudarnos a trazar estrategias, a sentar pautas, a resolver problemas que se antojan cíclicos desde hace muchos años, a entender que estas explosiones en la red de redes no se deben a temas nuevos, sino a cuestiones en su mayoría ampliamente abordadas desde la academia, pero no lo suficientemente comprendidas.

“Por los valores y principios que la rigen, por su carácter de medios de propiedad social, sin ataduras al mercantilismo, a la corrupción, a los manejos y ambiciones de grupos políticos, ningún sistema de prensa como el socialista debiera ser capaz de implementar una verdadera autorregulación. Esto, sin embargo, ha estado entorpecido por una visión política instrumental de los medios como apéndices del sistema político, y por el consiguiente sistema establecido para gestionar desde afuera el funcionamiento de la prensa. No es un problema de personas. Se trata de una concepción, de una estructura y un método que ha demostrado con creces su ineficacia. Cuba, por su cultura y tradición debiera ser capaz de sentar nuevas bases para la práctica de la prensa y colocarla en el camino de los cambios que ella necesita de cara al siglo XXI”. (García Luis, 2013)

Intervenciones durante el II Encuentro Nacional de Jóvenes Periodistas
Precisamente el II Encuentro de Jóvenes Periodistas celebrado hace solo unos días, volvió a poner en el punto de mira cuestiones tan delicadas y apremiantes. Sabemos ya que no falta voluntad política para emprender esos cambios, pero sí nos falta la concreción de esa voluntad política. No queda duda de que los medios cubanos deben plantearse nuevos modelos de gestión ajustados a los tiempos que vivimos.

Y por eso, entre tantas cuestiones aún por resolver, frente a tantos retos, ante tantas encrucijadas, yo admiro a los que tienen la valentía de debatir, de exponer sus criterios a costa de su propia tranquilidad, siempre a favor de Cuba. 

A fin de cuentas:

La unanimidad solo existe en la retórica, y la retórica cada vez es menos efectiva. Mientras más pretendamos reducir el pensamiento social a una posición única, más difícil les será estar con nosotros a aquellos que, con mayor o menor acierto, no están dispuestos a renunciar a su derecho a pensar y a decir. Ese espacio de debate, discrepancias, análisis y búsqueda de opciones en el seno de la Revolución y del interés nacional debiera ser nuestro, pero no podrá serlo si él no tiene un espacio en la prensa. Tal vez no en toda la prensa, pero sí en determinada prensa que debiera y pudiera existir. (García Luis, 2013)


La prédica de Martí marca el rumbo del periodismo cubano
Hoy, hacer periodismo en nuestro país es una tarea harto difícil porque para nadie es un secreto que la agenda pública y la agenda mediática andan bien distantes. Los resultados de investigaciones de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana lo han demostrado una y otra vez. Pero basta caminar por la calle, basta ser periodista y que alguien te pregunte: -Ah! ¿Y de qué te graduaste?  Le digas: -Ah! Yo soy periodista. Y de pronto sus ojos queden en blanco o el tema de conversación cambie repentinamente.

Recuerdo mis clases de teoría de la Comunicación, y aquella obsesión de la profe por nombrar el último eslabón de la cadena Emisor-Mensaje-Receptor. Con los años el Receptor ha tenido muchos nombres: audiencia, destinatario… Hoy podemos nombrarlo “prosumidor”. La retroalimentación del proceso comunicativo ha llegado a tal punto que los que antes estaban en el último eslabón de la cadena, no son ya meros consumidores pasivos.

“Todo el sistema de medios institucionales cubanos estará acompañado, complementado y también retado, de forma creciente en los años próximos por las distintas modalidades de comunicación personal y grupal, no institucionalizadas necesariamente, como las que representan los blogs y toda la familia de herramientas de la actual web 2.0, las Redes Sociales, a la que seguirá sin duda una red 3.0, luego una 4.0 y así sucesivamente. Nuestra aspiración debiera ser la coherencia. Está claro que periodistas, intelectuales de todos los perfiles y estudiantes serán los protagonistas de esa enmarañada y variopinta madeja de comunicación autónoma. Si se revisan ahora las reglas del juego de la prensa, el resultado pusiera ser potenciar y sumar a ella el enorme impacto de esa red. Si, por el contrario, se impone la creencia de que a la red ciudadana se le pudieran aplicar las mismas viejas reglas que a la prensa, el resultado podría ser la descalificación de ambas”. (García Luis, 2013)

Los periodistas de hoy no trabajamos solo para satisfacer las necesidades de públicos pasivos como mis padres o su amigo, que básicamente se informan a través del Noticiero y los periódicos impresos. Debemos entender que trabajamos para un público mucho más diverso, mucho más exigente, con muchos deseos de exponer sus criterios, con mil opciones para hacerlo y con miles de argumentos útiles.

Digamos entonces que no se trata de hacer periodismo, o de hacer croquetas. Recursos y comparaciones de ese nivel desafinan en estos tiempos y en cualquier caso, son más nocivos que los propios elementos que cuestionan. Nada más bochornoso que denigrar a otros para intentar atraer atenciones o defender nuestra postura. Nada más bochornoso que muchos medios no oficiales tengan hoy más visitas, lecturas y comentarios que los medios nuestros, los que hacemos en función del pueblo. ¿Qué estamos haciendo mal? No hay nada más absurdo a estas alturas, que negar estos espacios como terrenos de participación ciudadana, de consenso público. Definitivamente no se trata de una fábrica de hacer croquetas y la tarea de primer orden es entender que en los escenarios multimediales y, específicamente en el contexto que vive Cuba hoy, cada hipervínculos, post, comentario, foto, video, retuit, like, puede tener algún provecho.

Allí, donde se gestan importantes debates para nuestro país (a donde todavía muy pocos pueden acceder, por cuestiones económicas o porque todavía no existe la cultura informacional necesaria para navegar en esas aguas) estamos perdiendo terreno, o estamos dejando que otros lo ganen. 

Es como si algunos hubieran escuchado por mí, las advertencias ingenuas de mi mamá: -Por favor, mi niña, no te metas en esos bretes.

Yo sostengo, como principio, que es preferible enfrentar “los inconvenientes de las equivocaciones” que “los inconvenientes del silencio”. Lo haré siempre, con la ética y la responsabilidad que entraña mi argumento supremo: que mis palabras le sean útiles a Cuba. (Por Laura Barrera Jerez)
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4 Comentarios:

  1. Laura, me ha gustado sobre manera la profesionalidad con que hiciste este artículo, puesto que a veces los adultos o las personas de otras generaciones olvidamos que cada una de las generaciones vive su época política, social y económica y que ella le dá sintonia a nuevos retos, problemáticas y soluciones propias de los que están más activos en ese momento, nosotros; tus padres y yo lo hicimos, enfrentamos retos diferentes y logramos coloar nuestro signo a ellos, nuestros padres vivieron otro momento histórico y también lo hicieron, les toca a ustedes vivir a plenitud su momento y como bien dices con nuevos hechos, les toca andar responsablemente por ellos, ahora si la transmisión generacional de valores, de ética, de compromisos por no abandonar el proceso, por que la protagonista de todo sea Cuba eso no es negociable, tampoco me gustan los extremos para que Cuba y nuestro proceso se fortalezca no podemos desarrollar un dialógo entre sordos, al contrario, debe regir la voluntad de crecer en un mundo donde quepan muchos mundos: diferentes, tolerables, únicos e irrepetibles, Cuba no es exclusiva de nadie, sólo de aquellos que la tenemos en el centro nuestro y de buena manera, asi que me siento muy pero que muy orgullosa de ti Laurita, eres excelente y me das la esperanza de nuestra juventud como continuadora de los senderos trazados. GRACIAS, GRACIAS ... GRACIAS. María León.

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    1. Gracias, María, por leernos y por comentar. Estoy muy de acuerdo con todo lo que dice. Y le aseguro que somos muchos los que seguiremos los senderos trazados. Gracias otra vez.

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