23 dic. 2016

Nacionalismo contra globalización



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Imagen tomada de https://encrypted-tbn3.gstatic.com

¿Qué tienen de común David Cameron, Matteo Renzi y Hillary Clinton? ¿En qué sentido se unen Hungría, Croacia, Reino Unido, Italia y los “omnipotentes” Estados Unidos? 

Italia acaba de decir no a las reformas impulsadas por su ex primer ministro Matteo Renzi, quien pretendía, entre otros puntos, transformar el sistema democrático italiano dotándolo de mayor eficiencia, en particular con la supresión de una de las dos cámaras del legislativo, innecesaria y contraproducente.

Tildadas de avanzadas y necesarias por los principales analistas en temas internacionales, el no mayoritario a las propuestas del gobernante abren ahora la puerta a la salida de Italia de la Unión Europea, tambaleante desde que Reino Unido decidiera retirarse del pacto comunitario en rechazo al gobierno supranacional que ha pretendido implantarse desde Bruselas y Berlín.


David Cameron tuvo que salir también por la puerta estrecha de la política y debió renunciar incluso a su escaño en la Cámara de los Comunes. Con el resultado adverso del referéndum en Reino Unido se impuso la defensa de los intereses particulares por encima de los comunitarios.

Mientras en Hungría y Croacia avanza el nacionalismo cristiano, en Francia Marine Le Pen se convierte en la cabeza visible de un fuerte movimiento ultraconservador y para no ir más lejos, en el propio viejo continente, Austria se ha convertido en noticia más de una vez, donde la casa en la cual viviera Adolfo Hitler se ha situado en el centro de culto para el movimiento neo fascista.

De la vieja Europa a América, donde el fenómeno Donald Trump echó también por tierra las aspiraciones de Hillary Clinton, a quien todas las encuestas vaticinaban como la primera mujer en asumir la presidencia en los Estados Unidos. El voto electoral apostó esta vez por una “América de y para los americanos” a la antigua, donde la globalización suena menos beneficiosa para la gran Unión y aun menos para el presidente electo, quien entre sus primeras medidas anuncia el fin del proyectado Tratado Transpacífico y la revisión del Acuerdo de Libre Comercio con México.

Cuando parecía que el gobierno mundial preconizado por más de un político y múltiples analistas marchaba viento en popa, se ha desatado una ola de gobiernos proteccionistas que han decidido esgrimir las banderas del nacionalismo. El concepto de la apertura total de las fronteras y los mercados para que el mundo sea un gran país no se sostiene en las actuales circunstancias.

La ineficacia de la Organización de Naciones Unidas para resolver los más acuciantes problemas globales, la dictadura del euro establecida con mano férrea desde Alemania en desconocimiento de las necesidades sociales y económicas de países como Grecia, Portugal y España, y la fortaleza de importantes élites conservadoras que ostentan el poder económico suficiente como para influir en los destinos internacionales, son algunas de las causas detrás de este nuevo escenario.

El modelo globalizante mundial tal y como se había propuesto en las últimas décadas según dictados de instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional están fracasando. 

Y en esta ola que parece infinita los retos son cada vez mayores, particularmente para América Latina y el Caribe, quien ha demostrado que existen otras formas de pensar la integración en beneficio del ser humano. (Por Eduardo Pérez Otaño)

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