15 dic. 2016

Justicia en tierra de nadie




Habré junto al presidente estadounidense Ronald 
Reagan. Imagen tomada de Democracy Now

África ha sido tierra de nadie durante demasiado tiempo. Millones de hombres y mujeres fueron sacados de sus predios para satisfacer, como esclavos, las demandas de fuerza de trabajo del capitalismo emergente, durante más de un siglo.

La pobreza extrema, el saqueo de sus recursos naturales, los conflictos internos entre etnias y naciones, junto a las dictaduras, han azolado al continente negro por décadas, sin que la justicia pareciera existir.

Luego de 25 años de incesante batalla legal, víctimas de la dictadura de Hissène Habré en Chad, lograron que un tribunal internacional de la Unión Africana lo condenara a cadena perpetua, a finales de mayo pasado en Senegal. ¿No ha oído usted hablar de este caso en los grandes medios occidentales? No es de extrañar...

Conocido como “el Pinochet de África”, ahora debe pagar por más de 40 mil asesinatos y 200 mil casos de tortura. Finalmente fue sentenciado por tortura, violación, tratamiento inhumano, esclavitud forzada y ejecución sumaria, a la vez que fue absuelto de la acusación por crímenes de guerra.


“Lo de hoy es un buen ejemplo para todos los que tienen poder en África y para los que aspiran a él. Hoy ya no se pueden cometer violaciones masivas de los derechos humanos con impunidad y salir airosos de ello”, afirmaba Assane Dioma Ndiaye, abogado de las víctimas, citado por Euronews.

Habré gobernó Chad entre 1982 y 1990, luego de un golpe de Estado apoyado por Francia y los Estados Unidos, con el cual buscaban detener el avance de Muammar el Gadaffi. Luego de ser derrocado por un levantamiento armado, se exilió en Dakar, capital de Senegal, donde se mantuvo bajo protección gubernamental hasta 2013.

 “Si no hubieran tenido el apoyo de occidente, todos estos dictadores no hubieran podido ir tan lejos”, asegura Mahamat Hassan Abakar, quien presidió la comisión de investigación de los crímenes de esta dictadura.

Se trata de la primera condena realizada por un tribunal de otro país del continente por crímenes de lesa humanidad a un gobernante extranjero, lo que sienta un importante precedente para la justicia en África. 

En su defensa, el expresidente chadiano acusó a los miembros del tribunal, en particular a los jueces, de ser “agentes del imperialismo” al estar cometiendo lo que denominó una “injusticia”. 

Tardía pero segura ha llegado la mano de la justicia hasta Habré, a quien el tribunal le ha considerado su avanzada edad y el estado de salud. Durante más de 22 años gozó de total impunidad mientras las victimas exigían la realización del juicio.

A la tierra de nadie pareciera haber llegado un atisbo de luz, pero apenas es el inicio. Miles de víctimas en todo el continente piden justicia, desde Darfur hasta Uganda, por apenas citar dos ejemplos, donde las secuelas dejadas por el general Amin aún se padecen. (Por Eduardo Pérez Otaño)

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