30 sept. 2015

La historia del bueno y el malo



La historia del bueno y el malo
Imagen tomada de Internet

De buenos y malos está llena la historia de la humanidad. Bueno era Jesús y malos los fariseos que terminaron consiguiendo la condena de Poncio Pilatos. Bueno era el pueblo francés y malo el rey con su monarquía. Bueno era el pueblo judío y malo Hitler y el fascismo.

De uno a otro extremo, pueden aparecer infinitud de puntos medios, pero aun así la tendencia natural es a la izquierda (entiéndase los buenos) o a la derecha (ahora sí, los malos).

Tampoco podemos negar que quienes un día fueron buenos mañana pueden pasar a ser los malos y viceversa. Al final es lo mismo.

Inspirados por la dialéctica marxista diríamos entonces que todo es transformable, incluso las percepciones sobre lo positivo y lo negativo. El contexto y sus realidades, diría el bueno de Marx, pueden más que viejas ideas no ajustadas al minuto cotidiano.


Raúl Castro y Barack Obama se han reunido por estos días en la Sede de las Naciones Unidas. En su segundo encuentro se han puesto al corriente sobre los avances en la mesa de diálogo y negociaciones que tanto en Canadá, como en Washington y La Habana se han estado sosteniendo desde el pasado 17 de diciembre.


Antes, Francisco llegó hasta el corazón de la tierra de Lincoln y en pleno Congreso estadounidense se refirió, aunque casi metafóricamente, al acuerdo entre ambos estados e invitó a apoyar el gran reclamo de Cuba: la eliminación definitiva del bloqueo.

Asistimos a un acto, cuando menos, impactante. Un Raúl sonriente y un Obama acompañado, incluso, de la primera dama. Al final la foto de familia. De un lado y del otro se posicionaron los anfitriones, en el medio una sonrisa solo reservada para ocasiones determinadas.

Vuelvo a pensar de forma inevitable en Isaac Newton y en aquella manzana que tanto bien haría a la física. De ahí John Quincy Adams –fruta de por medio- formuló su teoría sobre la caída de Cuba en manos del Norte.

Los tiempos cambian. Con ellos los modos de entender la realidad. Y Marx de nuevo tiene sus fórmulas en más de un texto. Cincuenta años, que para Carlos Gardel quizás serían nada, son mucho, son una vida.

Los cubanos, adaptados a adaptarnos, listos siempre a lo sorprendente, nos enfrentamos a una realidad inesperada. En posición expectante –la más peligrosa, diría yo- vemos cada día cómo se suceden visitas, encuentros, noticias, declaraciones…

Para unos los buenos siguen siendo buenos, para otros los malos se han vuelto buenos, y están quienes siguen viendo a los malos muy malos.

Tan relativo como la belleza y la fealdad, la toma de partido de uno u otro lado definirá los resultados de un acercamiento imposible hace apenas cinco años.

Por estos días releo La Ilíada, y me pregunto cómo verían los troyanos a los aqueos, cuando estos decidieron regalarles un majestuoso caballo de madera. Príamo, orgulloso de la victoria, aceptaría gustoso el presente de los vencidos a fuerza de coraje y resistencia histórica. Como buenos amigos se habría tomado algunas fotos con Odiseo. Fue imposible cuando lo pidió. Nadie encontró al jefe aqueo. Venía bien escondidito dentro del regalo. (Por: Eduardo Pérez Otaño)

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