19 de enero de 2015

Feliz año normal



A: Espera y verás.
B: ¿Qué?
A: Algo va a pasar.
B: No va a pasar nada. Vámonos.”
Esperando algo. José Sanchis Sinisterra

La norma. La normalidad. Lo normal.

Microsoft Word propone sinónimos como estándar, corriente, uniforme, reglamentario. El diccionario Océano Práctico define normal como «…lo que se halla en estado natural.|| Que sirve de norma o regla.|| Dícese de lo que por su naturaleza, forma o magnitud se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano».

Para el nuevo año me propongo pertenecer.

Consumir el paquete semanal, ver las películas del sábado y la novela televisada aunque sea quince veces al mes.

Hacer los mandados, buscar el pan diario (que no es lo mismo que el de cada día), ir los domingos a la feria agropecuaria.

Mirarle el culo a cuanta fémina pase por mi lado. Saber y decir cuanto piropo obsceno pueda imaginarse. Oír reguetón, corearlo, vocearlo… en la cama, en la guagua, en el funeral. Siempre y cuando
sea vulgar.

Andar con un arma blanca, sobre todo los sábados para ir a algún bonche, pipa de cerveza o fiesta (riña) tumultuaria y popular.

Tomar ron, ser alcohólico, morir de cirrosis hepática y estar en talla. Incluye fumar para el edema pulmonar.

Sentarme a la mesa en familia, hablar mal de los que no se sentaron, dilucidar el último chisme comunitario, nacional o internacional.
Tener un niño, pasarme las tres cuartas partes de mi existencia velando por la suya: veinte años construyendo su futuro y la cuenta de sus festejos quinceañeros.

Tener una esposa, varias amantes; cambiar de esposa cuando me sorprenda con alguna.

También una labor digna y revolucionaria: maestro, cuentapropista, militar (marcar con una cruz entre estudio, trabajo o fusil).

Siempre pertenecer:
A cuanta organización con fines diversos existan. Ir a misa o a toque de santo, y a todas las reuniones convocadas: espacios para revitalizar el tedio y las ensoñaciones.

No olvidar las colas, esos momentos en que la vida se nos pasa en la espera.

Pocas visiones, escasas pretensiones, proyectos endebles: un festejo, una marcha, un vacilón.

En vez de amigos, socios. En vez de amores, descargas. En vez de sacrificio, lucha.

Esto puede ser posible solo no teniendo ilusiones.

Evitando amigos teatristas, pintores, bailarines, músicos. Esos que estén enfermos de arte.

Tener a la distancia a tipos intelectuales como dramaturgos, historiadores, críticos de arte.

No ir al teatro, ni se te ocurra el ballet, o alguna exposición. Evitar programas culturales televisados. (Se excluye 23 y M)

Prohibido el contacto con personas bisexuales, homosexuales e intersexuales.  Esto solo puede ser posible por motivos de burla o violencia de cualquier tipo.

No buscar amor en el alma y desde el alma.

Nada de sexo seguro.

Nada de cartas de amor; ni te atrevas con los poemas. Bueno, para ser condescendiente puedo plagiar a Vargas Vila o alguna canción de Juan Gabriel (solo para casos extremos)

Leer la menor cantidad de libros. Quedan exentos la Biblia, el Granma o el Juventud Rebelde (también las promociones que se entregan como sueltos avisando de los conciertos del Chacal, Los Ángeles o la Charanga Habanera).

Cerrar los oídos a la Trova o el Jazz, la música de cámara, los ensembles vocales. Igual tratamiento debe correr cualquier canción inteligente sea del ritmo que sea. Nada de World Music. Consumir preferentemente del TOP Ten de los MTV o los Lucas.

No pretender existir en paz con los demás hombres de la tierra.

De esta manera tendré un próspero y feliz año.

Y el Nuevo Milenio celebrará sus Quince. ¿A la cuenta de quién? (Por Reynaldo Tejadilla González)
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