15 de noviembre de 2013

Historia de un salario



Por Eduardo Pérez Otaño


Historia de un salario
La distribución del salario mensual: un verdadero dolor de cabeza
A la empresa llegó el salario de los trabajadores proveniente de algún banco. Se contó y recontó una vez, y otra, y otra… Se revisaron nuevamente las nóminas, se comprobó cuál era la cantidad justa de cada quien, se volvió a contar y se empaquetó en los pequeños sobrecitos.

Así comienza la agitada vida de un salario estatal. Y debemos hacer la salvedad, pues las nuevas modalidades del trabajo por cuenta propia introducen algunas transformaciones en el modelo que a continuación abordaremos.


Como segundo paso, el trabajador, luego de un arduo mes de intensa labor, sin faltar ni llegar tarde, sin enfermarse ni coger certificado médico, sin cometer errores que pudieran acarrearle una sanción administrativa acompañada del “inevitable” descuento de un por ciento de su salario, cobra lo que le corresponde, y si todo está en orden, logra llegar a casa con todo su bien ganado dinero.

A esta casa, que nombraremos A para facilitar nuestro análisis, entran dos salarios mensuales: el de papá (equivalente a unos 330.60 pesos) y el de mamá (aproximadamente 315.00 pesos). Pudiéramos decir como dato extra que con ellos vive un niño de 12 años, y que sus plazas laborales son la de un humilde dependiente y una trabajadora de la campaña contra el Aedes Aegypti.

Los avatares de este dinero familiar comienzan con la necesaria e imprescindible extracción de los insumos correspondientes a la canasta básica, que cada habitante de esta isla recibe de forma mensual. La relación de estos y su coste lo relacionamos a continuación:

Insumo
Cantidad por persona
Precio por unidad
Cantidad total
Precio total
Arroz
5 libras X c/u
25 centavos
15 libras
3.75 pesos
Arroz adicional
2 libras X c/u
90 centavos
6 libras
5.40 pesos
Frijoles
290 gramos X c/u
80 centavos
870 gramos
2.40 pesos
Azúcar refinada
920 gramos X c/u
30 centavos
2760 gramos
0.90 pesos
Azúcar crudo
920 gramos X c/u
20 centavos
2760 gramos
0.60 pesos
Café
1 paquete X c/u
4.00 pesos
3 paquetes
12.00 pesos
Aceite
250 mililitros X c/u
20 centavos
750 mL
0.60 pesos
Sal
De 2 a 3 personas, 2 paquetes cada 3 meses
35 centavos
2 paquetes
0.70 pesos
Mortadella
230 gramos X c/u
25 centavos
690 gramos
0.75 pesos
Pollo por pescado
172 gramos X c/u
25 centavos
516 gramos
0.75 pesos
Picadillo de soya
230 gramos X c/u
21 centavos
690 gramos
0.63 pesos
Huevos normales
5 X c/u
15 centavos
15 unidades
2.25 pesos
Huevos adicionales
5 X c/u
90 centavos
15 unidades
13.50 pesos
Pan
1 unidad X c/u diario
5 centavos
30 unidades al mes
4.50
Yogurt de niño
3 unidades X semana
1 peso
12 unidades al mes
12.00 pesos
Pollo trimestral
303 gramos X c/u
60 centavos
909 gramos
1.80 pesos
TOTAL
62.53 pesos

Más o menos la disposición de los primeros 63 pesos quedaría de esta manera. Debemos aclarar que esto depende, por supuesto, del mes y del lugar del que se trate, pero más o menos, es un patrón para ir teniendo una idea.

El siguiente paso en este trabajo logístico de dar inteligente uso al salario, sería comprar, si se encuentran, los productos complementarios para garantizar que después del día quince del mes aún se pueda comer algo en casa, pues un elemento queda bien claro, con la canasta básica apenas da para comenzar.

Haciendo un análisis bien conservador, esta familia de tres personas gastaría 125 pesos en 25 libras de arroz (al precio de cinco pesos), 130 en frijoles (al precio de 10 pesos la libra), 25 pesos en condimentos y 50 en frutas y vegetales. Tengamos en cuenta que esta familia “ficticia” no consume carne por ahora. Esto se analizará luego de la repartición inicial del salario.

Con posterioridad se extraen las sumas necesarias para garantizar el aseo básico, que quedaría de la siguiente manera: 15 pesos para comprar 3 jabones de baño, 8 para la pasta dental, 20 para un pomo de detergente líquido, 25 pesos destinados a un desodorante de 1CUC (al cambio de CADECA) y 15 pesos para dos máquinas de afeitar para papá. Todo esto suma 83 pesos más. Miremos bien, no incluimos ni perfumes ni cremas, y mucho menos el “innecesario” shampoo o el gel para después de afeitado.

La lista de distribución continúa entonces con los servicios básicos: 25 pesos dedicados al teléfono; 30 a electricidad; alrededor de 4 pesos de agua y unos 6.20 de periódico, pues esta familia está suscrita al Granma. Adicionemos a esto 7 pesos de alimentación en el semi-internado, donde estudia el niño. La suma ascendería a 72.20 pesos. Siendo extremadamente conservadores, por supuesto.

Quedaría agregar a este descuento 25 pesos destinados a transporte diario y al final las cuentas quedarían de la siguiente manera:

Ø  Canasta Básica……………………………62.53 pesos
Ø  Otros insumos…………………………….330.00 pesos
Ø  Aseo personal…………………………….83.00 pesos
Ø  Servicios básicos…………………………72.20 pesos
Ø  Transporte…………………………………..25.00 pesos
Ø  Total…………………………………………572.73 pesos

Recordemos entonces cuánto llegó a la casa en aquellos curiosos sobres. Nada más y nada menos que 645.60 pesos, por lo que quedarían, luego de todo este desglose inicial alrededor de 72 pesos con 87 centavos para todo el mes.

Sería interesante hacer un cálculo de los gastos potenciales de esta familia en materia de alimentación, no comprendidos en el conservador análisis realizado con anterioridad, gastos en merienda escolar, arreglo de determinado equipo, calzado u otro implemento del hogar que se haya averiado, salida no planificadas u hospitalización de algún familiar, compra de ropa y calzado, viajes municipales o interprovinciales, recreación y esparcimiento, y otras tantas cuestiones.

Este sencillo análisis refleja a las claras la imposibilidad de vivir de un salario estatal, pues no se trata de administrar bien o no, se trata de simple lógica. Aquí, por ejemplo no hemos tenido en cuenta las familias con más de 1 hijo, las madres solteras o los padres que se hacen cargo de la educación de una progenie donde todos son mayores de edad, los pensionados o jubilados, los impedidos físicos y tantos otros casos que pudieran darse.
Recuerdo entonces las palabras del presidente cubano Raúl Castro en el acto por el 26 de julio en Guantánamo, cuando expresó: “…los salarios están bajos, hay muchas dificultades; pero mientras no se avance en la producción y en la productividad… no se podrán producir aumentos salariales”.

La realidad es clara y precisa. Solo quedaría preguntarnos ¿de dónde sale el resto del dinero imprescindible para que una familia cubana, modesta y trabajadora, sin otros negocios “por la izquierda”, sobreviva durante todo un mes, para que se garantice los equipos imprescindibles para el buen vivir o al menos una alimentación más adecuada? La respuesta va por ustedes.

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