13 de noviembre de 2013

Cuando los medios mandan




Entrevista exclusiva para esta publicación con el periodista venezolano Walter Martínez, conductor del programa Dossier.

Por Eduardo Pérez Otaño

Conversamos durante unos pocos minutos en exclusiva para esta publicación, con el reconocido periodista venezolano Walter Martínez, conductor del programa Dossier que transmite de lunes a viernes el canal Venezolana de Televisión y que gracias a Telesur se emite al resto del continente.

¿Son poderosos los medios de comunicación? Una simple mirada al acontecer diario pudiera aportarnos elementos irrebatibles para dar respuesta a esta interrogante.


Mientras por una parte el mundo se debate ante la posibilidad de la desaparición de la especie humana y otros tantos problemas a los cuales prestar atención, una parte importante de los medios se dedican a crear una vida paralela, a convencernos de que todo está bien y no hay por qué preocuparse; mientras, los políticos se discuten los cargos, los pobres son cada vez más pobres y nuestra querida, contaminada y única nave espacial da sus últimos suspiros.

¿Es privativo el dominio que ejercen los medios de comunicación de determinados contextos? ¿Son una herramienta de sectores exclusivos para, de forma camuflada o abiertamente, imponer y en el mejor de los casos reproducir ideologías? 

Son estas algunas interrogantes que bien pudiéramos haber debatido con quien muchos consideran un decano del periodismo internacional. Mas el tiempo y las condiciones nos jugaron la mala pasada y debimos conformarnos con este tema: los medios de comunicación en el mundo actual.

Hace como treinta años que este servidor comenzó a desarrollar la idea de que debíamos prepararnos para un mundo que se iba a ver globalizado. Hace treinta años parecía algo novedoso, ahora es una realidad contundente, porque fuimos pioneros en la transmisión de información vía satélite.

De hecho cuando Walter Cronkite (1916-2009, reconocido periodista y presentador de noticias estadounidenses), heredero de la única tradición más o menos académica de la CBS, porque Fox y CNN son basura absoluta, pero CBS pretendía en esa época tener un respeto académico, se quejaba en Estados Unidos de que en el estelar solamente tenía media hora para hablar de economía, deportes, política, nacionales, internacionales, sucesos y nunca podía profundizar, en Venezuela ya teníamos en el año 1971 el único satélite de uso civil que llegaba a nuestras latitudes, y me tocó a mí, por kamikaze.

Dijeron: “¿quién se anima a bajarlos en vivo, traducirlos y comentarlos?”. Nadie se atrevió, me tocó a mí. Cuando Walter Cronkite se quejaba de que en media hora no podía dar todo porque se iba a quedar en los types, dedicamos ese tiempo solo a internacionales previendo la situación que estábamos planteando. Estamos hablando todavía del contexto de la Guerra Fría.

Venezolana de Televisión, en la que yo estoy ahora, es la heredera de Televisora Nacional que a principios de la década del setenta hizo ese alarde de desafío tecnológico; el único que se atrevió a fildear, porque había que fildear, no sabíamos cuál era el contenido de las noticias, pero había que interpretarlas y traducirlas en lo posible y comentarlas, y se formó un programa de internacionales exclusivamente, como a las dos de la tarde.

Las dos de la tarde era un horario solamente para telenovelas. Era imposible pensar que un programa de análisis internacional tuviera éxito. De hecho no había programas de análisis internacional de media hora, había types

Pues ganamos el Premio Nacional de Periodismo, ese fue el primero de otros diez que vinieron después, pero abrimos esa brecha y demostramos que a la hora en que las telenovelas eran reinas, un programa que tuviera respeto por el televidente y por el contexto podía tener aceptación.

Bueno, ahora hicimos lo mismo. A las diez de la noche solamente la gente veía telenovelas y Dossier acaba de derrotar en el rating reiteradamente lo que parecía imbatible, el rating máximo de la novela de mayor éxito, eso es romper todos los esquemas.

Pero voy al grano en el otro aspecto, hace treinta años hablábamos de prepararse para un mundo que iba a quedar interconectado vía satélite y por tanto las guerras modernas tendrían dos teatros de operaciones, me llamaban un loco cuando yo decía esto, el teatro real donde se combate y el teatro paralelo o alternativo proyectado en los medios. ¿Por qué? Porque en el futuro sería lo que ahora nadie discute: las neuronas son el campo de batalla.

Si tú haces las cosas bien en el teatro de operaciones y no las sabes vencer bien en la opinión pública, no importa que ganes la batalla, estás perdiendo la guerra. Y si lo haces mal y convences a la gente de que los estás haciendo bien por lo menos tienes espacio, y la maniobra estratégica es espacio y tiempo, por ahí va…

Pero ahora nadie duda de lo que hablábamos cuando nos llamaban locos, ahora es común lo que estoy diciendo; pero hace treinta años más que novedoso era agresivísimo y difícil de aceptar.

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