Sí, es cierto, la vida está muy
agitada, el estrés es insoportable, sufrimos escaseces materiales, los días de
la semana no alcanzan para estudiar, trabajar… Necesitaría infinitas comas para tantos
ejemplos y mi objetivo no es masoquista. Abreviando, solo quería saber: ¿de las
24 horas del día, cuántas se dedica a usted mismo?
Bueno, empiezo yo: ayer me levanté muy
temprano, salí corriendo para la universidad, llegué tarde porque las guaguas…
estaban ocupadas trasladando a otros pasajeros, el profe del primer turno se
molestó muchísimo por mi retraso de cinco minutos, al final de la mañana tuve
un examen, me demoré un poco y se me pasó el horario de almuerzo, de regreso a
casa me encontré con unos amigos, pero apenas tuve tiempo para saludarlos,
cuando tomé el ómnibus solo adelanté dos paradas porque se rompió, al llegar a
la casa eran más de las tres de la tarde. Terminé un trabajo que debía entregar
antes de las cinco y luego me puse a hacer la comida, vi el noticiero, preparé
los seminarios de hoy, estudié para la conferencia de Historia del pensamiento político y casi a las doce de la noche
logré conciliar el sueño, bueno, o el sueño me concilió a mí, ya no podía más.
Hoy se me ocurrió la genial idea de
escribir sobre el tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos. He decidido
dedicarme un poco de tiempo porque nos
pasamos el día, la semana, el mes, el año, la vida… dejando para mañana cosas
de vital importancia.
Recuerdo aquellas vacaciones en el
campo con mis bisabuelos, después que se ponía el sol, ya no había más trabajo
que compartir con la familia y descansar para al día siguiente estar listos a
las cinco de la mañana. No había electricidad, ni televisión, no te enterabas
de los coches bombas en el Medio Oriente, ni tenías una lista inmensa de personas
con las cuales contactar por teléfono.
Mi abuela dice: -Por eso la gente de
antes duraban tanto- Claro, el cuerpo necesita descansar, no somos robots y
todos los avances de la ciencia y la técnica han traído como consecuencia
negativa la maquinización de la vida
humana.
Hoy todos tenemos un reloj que nos
acompaña como una prenda habitual, y casi sin darnos cuenta somos cómplices de
sus atropellos: es la hora de levantarse, apúrate, llegas tarde, ya empezó la
reunión…
Igualmente sucede con los celulares. A
cualquier hora (no importa interrumpir conversaciones, comidas, sueños, fiestas
o velorios) estamos totalmente localizables y quizás sean halagüeñas las
noticias, pero generalmente son para incrementar las tensiones.
El desarrollo cognitivo de nuestra
especie marcha a tal velocidad que todos estamos sumergidos en el torbellino:
voluntaria e involuntariamente, tengamos las posibilidades económicas o no, y
realmente estresa no funcionar como buenos competidores en este mundo
colonizado por códigos binarios.
Más avances, menos descanso. Sí, el
trabajo que nos ahorramos con diferentes máquinas programadas (para hacer lo
que antes manualmente se resolvía), se traduce en mayor preocupación por el
correcto funcionamiento de tales mecanismos. Definitivamente estamos atrapados
en una infinita dependencia hacia la tecnología.
Y si a eso le sumamos la preocupación
de siempre por el tiempo, por la familia, por la situación económica, realmente
la vida humana actual es un manojo de angustias.
Pero, como seres sociales, no podemos
hacer más que utilizar los recursos a nuestra disposición para sortear tales
conflictos. Creo que aún conservamos ese instinto de adecuarnos a las circunstancias
medioambientales. Ya lo había dicho Darwin cuando propuso la teoría de la Selección
natural, solo los que mejor se adapten, sobreviven.
No me opongo a la era digital, pero lo
analógico también merece su espacio.
Por eso he decidido tomarme algunas
horas del día para hacer ejercicios, compartir con la familia, conversar con
los amigos, incluso escribir un artículo sobre un tema tan obvio como este. Lo
vivimos a diario, y a diario cometemos los mismos errores. ¿Cuándo nos
dedicaremos ese tiempo que tanto nos merecemos? Yo comencé hoy, es un buen día para empezar (Por: Laura Barrera Jerez)
Un excelente trabajo. En verdad las nuevas tecnologías nos hacen replantearnos tantas cosas...!
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