15 de mayo de 2015

Cuba está de moda


En política nada es casual. Luego del 17 de diciembre de 2014 una verdadera avalancha de presidentes, cancilleres y otras altas autoridades internacionales han decidido visitar la Mayor de las Antillas y tomarse la foto en la Isla del Caribe, hasta hace poco tiempo castro-comunista y ahora sencillamente una “nación que se abre al mundo".

François Hollande lo expresó con todas las letras durante su conferencia política, para nada magistral, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana: "soy el primer presidente occidental que visita Cuba y después de mí vendrán muchos otros".

En el siglo XVIII Quincy Adams presentaba la famosa doctrina denominada "de la fruta madura", según la cual la isla de Cuba, en manos de España por aquel entonces, caería por su propio peso, como una manzana, en las manos de los Estados Unidos de América.

Fríamente analizado, para buena parte del mundo Cuba ha comenzado a caer, quizás demasiado lentamente pero al fin y al cabo está en
descenso. Barack Obama, en su discurso simultáneo con el del Presidente Cubano, con seguridad muchas veces rescrito y otras tantas revisado, aseguró con toda claridad que la gran potencia del norte cambiaba su estrategia pero no sus intereses y agregaba que los ciudadanos norteamericanos serían los mejores embajadores en el proceso de normalización de las relaciones.

Tres invasiones garantizan en los tiempos de la contemporaneidad que las manzanas finalmente caigan: la invasión económica que avala la dependencia a largo plazo en un mundo donde la economía es una verdadera tela de araña y si tiemblan unos todo se remueve; la invasión mediática que asegure el control ideológico y el movimiento de la opinión pública; y la invasión cultural que finalmente sostiene el más absoluto de los poderes desde la hegemonía gramsciana.

Pareciera que para Cuba ha comenzado la primera de las invasiones y el mundo no quiere quedar fuera del reparto del pastel durante tanto tiempo esperado. Hasta el lejano Japón ha llegado a esta tierra para poner en claro sus intereses, amparado en 400 años de intercambio cultural desde que arribó el samurái en el siglo XVII, aunque primero su canciller haya pasado por Washington para asegurarse que no cometerían un error.

Italia, Francia, Países Bajos, la Unión Europea y otros tantos comienzan a mover su ajedrez político para adecuarlo a los nuevos tiempos donde Cuba es la moda. Y quien no pase por esta isla para conocer su verdadero calor y se tome la foto oficial junto a los mismos guerrilleros a los que el mundo cerró las puertas en la década del sesenta del pasado siglo, quedará relegado en el juego mundial.

Para Cuba el reto radica fundamentalmente en asegurarse que aunque el árbol sea sacudido una y otra vez, la manzana no se desprenda. No olvidemos aquello de que la clave radica en injertar en nuestras repúblicas el mundo pero que el tronco siga siendo el de nuestras repúblicas. (Por Eduardo Pérez Otaño)
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2 Comentarios:

  1. Esperar que no caiga seria ir en contra de la naturaleza
    aqui lo importante es, en manos de quien cae.

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    1. Gracias por el comentario. Las leyes de la historia son implacables. en efecto, creo que la preocupación ahora mismo no debería ser qué cae y cuándo cae, sino en manos de quién o quiénes. un amigo hace unos días me decía: "Vivir para ver". Será que la única alternativa es esperar a ver qué pasa? El tiempo y la historia dirán...

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