4 oct. 2016

Burlar la dependencia



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Lo invito a una abstracción: exceptuando problemas de salud y pérdida de familiares o de seres queridos, ¿qué sería lo peor que pudiera pasarle en este momento?

En ocasiones juego conmigo y me hago esa pregunta, casi siempre como consuelo ante situaciones estresantes (porque “todo podría ser peor”). Pero a veces también estoy al límite de mi capacidad para reaccionar y controlarme y entonces, ni siquiera ese cuestionamiento resuelve mi pesar.

Hoy no puedo releer los textos que año tras año fui escribiendo, letras que nadie conocía, solo yo. Las guardaba para entretenerme en tiempo de pobreza espiritual, cuando la musa solo alcanza para corregir lo escrito y no para crear nada nuevo.

Ayer había visto las fotos de mi último viaje a la playa. En esa ocasión faltó alguien especial, que por suerte ya está de vuelta, pero de todas formas me gustaba admirar a mi familia lejos de la casa de siempre, del camino de siempre, lejos del día a día, lejos de la bullicio de la ciudad... Disfrutaba los recuerdos de mis vacaciones.