28 oct. 2015

El conferencista y el repartidor de promociones



el conferencista y el repartidor de promociones
Hace poco le dije a un amigo que me dedicaría a vender pizzas. Ni yo me lo creo. Pero a veces me gusta provocar mis espíritus y los de quienes me rodean. Los momentos de desesperación son ideales para imaginar esas posibles vidas que nunca serán.

Pocas semanas después, en un día, recibí dos lecciones.

En una conferencia-conversación, el editor de una reconocida revista cubana desafiaba a su auditorio: once estudiantes de Periodismo próximos a graduarse. Bastaron algunas preguntas para trasladarnos rápidamente de temas como las revistas Social y Carteles, Carpentier, Villena o Emilio Roig de Leuchsenring, al periodismo cubano de hoy. Es una deuda para muchos.

Y nuca serán reiterativas las discusiones o las referencias a esta temática si pensamos en un futuro optimista. ¿Cómo hacer periodismo? ¿Quién hace periodismo en Cuba, hoy?

No se trata de competencias con Pánfilo, con Buena Fe o con las puestas en escena de un director de teatro. Se trata de cómo y por qué hacer periodismo.

Pero realmente el conferencista achacaba los mayores errores al enfoque político de esta carrera en nuestro país. Y ese es un buen punto para reflexionar.

Entonces pensé, por enésima vez, en mi plan docente, el mismo plan docente con el que me formé como profesional durante cinco años. A punto de graduarme, de lo escrito hasta ahora para mi trabajo de diploma, lo que más me satisface son las recomendaciones. Espero que con el tiempo otros capítulos y acápites tengan más significado que esa penúltima página de angustias académicas.